La Justicia provincial investiga el desempeño de un abogado y de un particular que, tras fraguar una partida de nacimiento, iniciaron una falsa declaratoria de herederos para quedarse con la vivienda y los bienes de una anciana que fue asesinada en febrero de este año en barrio Parque. Antes de advertir que los documentos eran apócrifos, el juez le entregó al impostor las llaves de la casa de la víctima, de donde ahora sus legítimos familiares denuncian que desapareció un auto, una heladera y un freezer.
El juez de Instrucción Nº 3, Luis María Caterina, ya tiene en sus manos las derivaciones de una maniobra que hizo pública La Capital a principios de septiembre.
Se trata de la declaratoria de herederos que inició un hombre que utilizó una partida de nacimiento trucha para hacerse pasar por Salvador Antonio Lavore, supuesto hermano de Concepción Lavore, la mujer de 73 años que fue asesinada en su casa de Suipacha 2124 el 19 de febrero último.
Esta persona estuvo patrocinada por un abogado identificado como Domingo M. Al abrir ese expediente en el juzgado Civil y Comercial Nº 17, a cargo de Alejandro Martín, el objetivo era apoderarse de todos los bienes de la víctima. Pero el fraude salió a la luz cuando tres primos hermanos legítimos de Concepción también iniciaron el trámite.
La abogada de los familiares directos de Lavore pidió la nulidad de todo lo actuado, frente a lo cual el juez civil frenó el expediente Nº 401/2010 begin_of_the_skype_highlighting 401/2010 end_of_the_skype_highlighting, y pidió informes al Registro Civil. En la repartición le comunicaron que no existía en los archivos provinciales un acta de nacimiento a nombre de Salvador Antonio Lavore. Y hasta la directora del registro se mostró soprendida con la supuesta falsificación de su firma.
El 30 de septiembre último Martín convocó a una audiencia donde esperaba escuchar las explicaciones del profesional litigante y su representado, pero no concurrieron.
Estafa y falsificación. Ante la evidente estafa, uno de los legítimos familiares de Concepción presentó una denuncia penal en el juzgado de Caterina, donde ahora se investiga la conducta del profesional —algunas fuentes indicaron que paradójicamente es miembro del Tribunal de Etica del Colegio de Abogados— y su cliente, a quienes se les achaca el delito de “falsificación de instrumento público” y “tentativa de estafa”. No se descarta que el juzgado ordene medidas tendientes al aseguramiento de pruebas, que pueden ser vitales para desentrañar la actividad delictiva sigilosa que emprendieron los sospechosos.
Hasta el auto. Mientras tanto, la abogada María Alejandra Jokanovich, quien representa civilmente a los tres primos hermanos de Lavore, trataba de acelerar los tiempos para que un oficial de Justicia le permitiera acceder a la vivienda de calle Suipacha (el juez Martín ya libró el mandamiento), ya que según pudo constatar con los vecinos, “desapareció el auto que era propiedad de la víctima (un Renault 9 modelo 1994), una heladera, un freezer y hasta le habrían cambiado los pisos a la casa para alquilarla”.
Poder o patrocinio. “Acá hay complicidad del abogado que patrocinó a este hombre. Hay escritos presentados donde la firma del falso Lavore es distinta siempre. Y eso se hace frente al abogado. Si él no sabía, ¿cómo no lo advirtió?”, remarcó Jokanovich.
Un detalle no menor en esta causa judicial es que el abogado sospechado no se hizo firmar un poder (el cliente debe certificar su identidad con el DNI y el abogado litiga sin la necesidad de su presencia), sino que lo hizo bajo la figura del patrocinio, un modo por el cual su cliente lo legitima con la firma cada vez que él ingresa un escrito en el juzgado. Pero la representación se agota con cada acto procesal
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