Investigan evasión fiscal de la cerealera Bunge, en White allanaron la Terminal Bahía Blanca

Investigan evasión fiscal de la cerealera Bunge, en White allanaron la Terminal Bahía Blanca
Por orden de la justicia federal de Río Cuarto, Córdoba, funcionarios de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) allanaron ayer una decena de dependencias de la corporación Bunge, el principal exportador agroindustrial de la Argentina, en busca de elementos que puedan probar la presunta evasión de más de $ 1200 millones a lo largo de tres años, entre 2007 y 2009.
En los operativos, de los que participaron –además de la AFIP– fuerzas efectivos policiales y de Gendarmería, se retiró documentación de las distintas sedes, tanto papeles, que fueron embalados, como información de computadoras que fue bajada a discos duros.

Todas las pruebas serán enviada a la sede de la justicia federal de Río Cuarto, donde la AFIP radicó la denuncia por evasión hace 18 meses. En esa ciudad se encuentra la sede de la razón social de Bunge Argentina.

Los allanamientos incluyeron la sede de Bunge en el microcentro porteño –ocupa frentes sobre las calles Lavalle y 25 de Mayo–, y las principales plantas procesadoras que la compañía tiene en Bahía Blanca, San Nicolás, Ramallo, Quequén y otras ciudades del país, además de oficinas en distintas provincias.

En Ingeniero White la cerealera controla la Terminal Bahía Blanca. Explota los elevadores III, IV y V. Además, opera los muelles 5, 6, 7, 8 y 9. La capacidad de almacenaje alcanza las 191.600 toneladas. La terminal posee una playa donde pueden ubicarse hasta 700 camiones.

La investigación de la AFIP sobre la declaración de Ganancias que realizó Bunge en 2007 determinó que la cerealera eludió el pago de unos $ 420 millones a través de un proceso de triangulación de exportaciones vía Uruguay. Bunge declaraba exportaciones a su filial uruguaya, con valores a precios muy inferiores a los que regían en los destinos reales de las exportaciones (China, India y otros países asiáticos).

En este tema entran dos aspectos en juego. De un lado está en duda el carácter de la sucursal de Bunge en Uruguay. Mientras la empresa aduce que se trata de una filial con capacidad de hacer operaciones logísticas y de almacenaje de productos, además de las propias del comercio exterior, en la AFIP aseguran que es una simple oficina sin capacidad operativa alguna.

El segundo aspecto es que las exportaciones desde la Argentina a una sucursal con capacidad operativa se pueden registrar a un valor menor que el de mercado, con lo que se paga menos de Impuesto a las Ganancias por esas ventas externas. Bunge hizo eso cuando, según la AFIP, no le correspondía ese beneficio porque por la sucursal de Uruguay no pasaba la mercadería exportada (granos, aceites y harinas) sino que iba directamente a su destino final. El beneficio fiscal mal habido (un pago menor de Impuesto a las Ganancias) quedaba como un extra para Bunge.

Así, el centenario monopolio cerealero habría consumado la evasión de $ 420 millones de Impuesto a las Ganancias en 2007 y cifras similares o mayores aun en los dos años subsiguientes por el incremento en la cotización internacional de los productos que comercializa.

Por su parte, la empresa rechazó haber evadido impuestos y dijo que la acusación de la AFIP en ese sentido es “total y absolutamente falsa”. En un comunicado, Bunge dijo que “cumple y ha cumplido en el desarrollo de sus negocios con todas las normas aplicables, tanto en la Argentina como en el exterior”. Además, señaló que hará “todas las presentaciones judiciales necesarias en defensa de sus derechos y de su intachable reputación comercial”.

Comentá la nota