Son cifras del Equipo para el Abordaje del Abuso Sexual Infantojuvenil desde donde se estima que al menos 95% son reales. Si bien el número ha crecido, para los expertos se debe a que hay una mayor predisposición a denunciar. Advierten que la mayoría ocurre en el ámbito intrafamiliar.
Ellos mismos son conscientes de que la problemática que abordan diariamente genera cierto rechazo por parte de la sociedad y que sólo se discute cuando algún caso toma relevancia pública.
Se trata de los profesionales del Equipo para el Abordaje del Abuso Sexual Infantojuvenil del Poder Judicial de Mendoza (Epaasi) quienes reciben en promedio por día entre 5 y 6 casos de niños sospechados de ser víctimas de abuso. De este total, aseguran que más de 95% son reales.
“Cada denuncia que se realiza genera un oficio que exige un examen psicológico o psiquiátrico de la víctima por lo que este equipo es un sensor obligado de los abusos que se producen en la provincia”, comenzó a explicar Claudio Habijan, psiquiatra coordinador el Epaasi.
Allí realizan evaluaciones periciales de chicos de hasta 18 años victimizados sexualmente a través de la modalidad cámara gesell. “Lo que nosotros hemos generado es un espacio mixto entre la tarea basada en la protección de derechos del niño y la respuesta al fuero penal en el que se investiga el delito que se cometió sobre ese menor”, continuó.
Desde que se creó el organismo en 2008, su titular ha notado un aumento de los casos. “En nuestros comienzos el promedio era de 3 a 4 casos por día y hoy tenemos un promedio de 5 a 6, lo que indica un significativo crecimiento de las denuncias, no necesariamente de los abusos”, precisó el profesional para quien hay un avance social que permite que haya más mecanismos dispuestos a escuchar.
Contexto intrafamiliar
Los más de 6.000 casos que han atendido desde sus comienzos permiten concluir al equipo que la mayoría de los abusos ocurren en el ámbito intrafamiliar.
“Se trata de situaciones crónicas con las que en general el niño vive y crece. Son difíciles de denunciar y se develan por la intervención de alguien de afuera o por accidente”, explicó el médico.
En relación a las personas externas que revelan la situación detalló que en su mayoría son docentes, que notan un comportamiento extraño del pequeño en el ámbito escolar, y médicos de centros de salud y hospitales.
Tomando datos del cuarto trimestre de 2013, en el que se registraron 261 causas, fueron 215 las personas imputadas de las cuales 67% fueron familiares, 24% conocidos y 9% desconocidos.
En cuanto a los lugares donde se registraron los hechos un 71% fueron dentro del hogar familiar y un 29% fuera del mismo. “Cuando en la sociedad se habla del abuso infantil se piensa en proteger a los chicos de las plazas y de la escuela y la verdad que son la menor cantidad de los casos”, señaló Habijan.
Con respecto a las edades de las víctimas, para el experto la franja más castigada va entre los 5 y los 12 años.
“Los menores de 5 son algunas excepciones y mayores de 12 generalmente hacen que el agresor empiece a visualizar a la niña con otros ojos e intente ingresarla en la opción, la trata de convencer diciéndole que le va a enseñar, que va a practicar con él o frases del estilo”, especificó.
De eso no se habla
Un aspecto fundamental para combatir este flagelo es generar espacios para discutir al respecto. “Por ejemplo, en las escuelas tiene que haber un espacio para que se trate el tema con el niño, siempre de acuerdo a la edad, pero no se puede dejar de lado”, destacó.
Para Leticia Navarro, psicóloga del Epaasi, un espacio de prevención e información puede servir para que el pequeño saque a la luz lo que le está pasando. “Por ahí uno genera la conversación y el chico entiende que uno le está dando el lugar para que cuente y lo hace”, indicó.
En este sentido, los profesionales notan que en la sociedad hay un rechazo casi consciente a hablar de la problemática.
“Hay una creencia generalizada de que sólo pasa en los sectores vulnerables donde no están divididas las habitaciones, pero la verdad es que las denuncias por abuso están aumentando en los sectores de altos recursos”, comentó Habijan.
Jornadas de reflexión
Para generar un ámbito de discusión sobre el tema, desde el Epaasi organizaron el pasado lunes unas jornadas de reflexión. “Pensamos este tipo de eventos como un espacio para unir criterios, sensibilizar al equipo que va a trabajar y generar compromiso”, enumeró el coordinador a la vez que contó que se realizan todos los años.
En esta última oportunidad estuvo presente el doctor Carlos Rozanski, juez de Cámara Federal y autor del texto de la ley 25.852 (modificatoria del Código Procesal Penal de la Nación) que regula la declaración de niños abusados, en la que se basa una modificación en la legislación local.
“Como aquí esa ley generó una serie de expectativas que no se pueden cumplir de manera cómoda, por la cantidad de recursos humanos necesarios, quisimos acercar posiciones entre lo ideal y lo real para que podamos aunar criterios y trabajar mejor”, explicó, a la vez que informó que se tiende a regularizar el procedimiento de la toma de declaraciones del menor en un marco protectivo.
“El diseño y el uso de la cámara gesell tiende a proteger al niño de un interrogatorio incómodo. Rozanski expuso que está permitido flexibilizar el concepto, de modo que si de alguna manera hay una persona y un lugar que no sea una cámara gesell, pero que sí exista el compromiso de hacer las preguntas en un modo correcto, eso también cumple la función de proteger al niño”, manifestó.
Signos de alarma
Para estar atentos ante posibles casos de abuso, Claudio Habijan, coordinador el Epaasi, enumeró ciertos signos a tener en cuenta.
“Una postura triste, el fracaso escolar repentino, que el niño se aísle o reaccione de forma exagerada ante un estímulo, son señales de alarma, pero se trata de síntomas inespecíficos comunes a cualquier tipo de maltrato y trauma, no necesariamente abuso”, explicó.
En relación a los síntomas más específicos enumeró la presencia de una enfermedad de transmisión sexual, lesiones físicas, enuresis (emisión no voluntaria de orina) y encopresis (emisión no voluntaria de materia fecal).
De todas maneras, según su experiencia, hay casos de chicos abusados que no presentan ninguna manifestación.
Comentá la nota