El otro acusado, su hijo Lucas, compareció ayer ante el fiscal que lleva adelante la causa, Manuel Iglesias, titular de la UFI 5.
La perdigonada que impactó en Alejandro Tello habría sido el epílogo de viejos malentendidos entre los protagonistas.
En el caso de Tello, su hermano dijo que él no escuchó nada porque estaba durmiendo y sólo se despertó cuando Alejandro entró en la habitación y le dijo que estaba herido.
Otras versiones oficiosas señalan que tras el disparo víctima y victimario salieron a la vereda, como si el primero no se hubiese dado cuenta de las heridas hasta que se dio cuenta de la sangre que corría.
Descompensado
La misma madrugada del hecho la Policía aprehendió a Daniel y Lucas Barella y los dos fueron a dar a un calabozo. Pero el padre –Daniel- que no hace mucho fue operado del corazón, se descompensó el martes a la tarde y fue trasladado al hospital donde quedó internado. De los informes que eleve el médico de Policía depende la fijación del día en que lo indagará Iglesias.
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