Se registraron violentos hechos en la zona de San Francisco, con víctimas de Villa María y Córdoba Capital.
El primer caso se conoció en las últimas horas del año pasado: una remisera de Villa María fue sometida en un camino rural próximo a la localidad de La Francia.
El agresor había pedido un móvil a una agencia de Villa María (se omite el nombre para proteger la identidad y los datos de la víctima), exigiendo que quien conduzca sea una mujer. El destino final era, dijo, San Francisco. Pero, a la altura de La Francia, sacó a relucir un arma blanca y e hizo desviar el auto por un camino rural, donde sometió a la mujer. Luego, huyó en el vehículo. La mujer caminó hasta Colonia San Bartolomé, donde fue asistida.
La denuncia está radicada en la Justicia de San Francisco, pero hasta el viernes no había avances en la investigación, sólo un retrato hablado del atacante que fue realizado con la descripción de la víctima, pero no hay pistas firmes de quién podría ser el agresor sexual.
El martes 21 de enero surge una nueva pista: un hombre toma cerca de la Terminal de la ciudad de Córdoba un taxi conducido por una mujer de 39 años. Pide viajar a San Francisco. Pactan un precio para el viaje, y parten. Advertida desde la central de su empresa de taxis (también se omite dar el nombre por las razones ya explicadas), le sugieren que haga identificar al pasajero, trámite que se habría cumplido en la comisaría de Río Primero. El viaje continuó, pero antes de llegar a destino, el pasajero habría exhibido un arma blanca y obligado a la mujer a desviar el vehículo. El taxi Corsa apareció horas después en la estación de peaje de Devoto, con la mujer al volante, pero sumida en una crisis de nervios.
En su primera declaración en San Francisco, la mujer negó haber sido sometida sexualmente, pero por el estado psicológico en el que se encontraba se dispuso suspender el trámite: se inició un expediente por privación ilegítima de la libertad, y la causa llegó a la Fiscalía de Rubén Caro.
“Ella no promovió acción penal por abuso sexual, dice que no fue abusada, pero la declaración fue suspendida para asistirla ante su angustia y tristeza, por lo que ampliaremos su testimonio cuando los psicólogos lo autoricen; entonces veremos”, dijo Caro el fin de semana. A Caro le llama la atención el modus operandi de ambos ataques, por ahora inconexos: “Podríamos estar ante la misma persona: pide un viaja a San Francisco en un vehículo de alquiler manejado por una mujer, los autos fueron desviados cerca de San Francisco, habría un vocabulario similar usado por el atacante en los dos casos”, dice.
Leonor Faillá, la fiscal de feria de San Francisco, tiene las mismas dudas que su colega cordobés: “Parecería que existe una conexión entre ambos ataques, con un modus operandi similar”, dice.
¿Será la misma persona? Se preguntan ambos fiscales a la distancia.
Tercer llamado. Luego del abuso sexual a la mujer de Villa María, la Justicia de San Francisco advirtió a las remiserías de la zona del ataque sufrido por aquella mujer. El viernes 17 de enero, una agencia de Rafaela, una localidad santafesina distante a 80 kilómetros de San Francisco, registró un pedido que los puso en guardia: un hombre solicitó un viaje hasta Bialet Massé, en Córdoba, y pedía una conductora.
Cuando el operador de la central le preguntó por qué debía ser una mujer, el cliente dijo que viajaría a buscar a sus hijos menores, y que la madre exigía que quien conduzca el auto sea de sexo femenino. Finalmente, el viaje no se concretó, y por ahora no hay pistas del enigmático cliente.

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