El proyecto “Elaboración de fideos secos con algas, recurso de la costa patagónica argentina” es desarrollado en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y dirigido por la doctora María Angélica Fajardo. Busca desarrollar una planta piloto de fideos secos mediante la complementación de la sémola de trigo con alga roja, con el objetivo de aumentar el contenido nutricional de la pasta y propiciar su consumo en forma masiva.
En 1993 la por entonces bioquímica María Angélica Fajardo inició un doctorado en esa área curricular. Desde ese momento comenzó a realizar los primeros estudios en la zona sobre las algas del Golfo San Jorge. Finalmente en 1997 presentó su tesis doctoral titulada “Evaluación del valor nutritivo de las algas”, y continuó con la investigación a fondo de esas plantas acuáticas.
A través de los años el trabajo junto a un equipo interdisciplinario se fue expandiendo. Así se sumaron las cátedras de Toxicología y Química Legal, Biología y Bromatología, y Nutrición y Bioquímica Clínica.
La solidez de la investigación -con un equipo de trabajo compuesto por las doctoras Adriana Pérez, Graciela Ponce, Silvia Farías y Laura Pérez, la ingeniera Carolina Varela, las bioquímicas Analía Strobl y Silvina Camarda, y el pasante de Biología, Emanuel Maza-, llevó a que se presente un proyecto en el concurso Premio Nacional Arcor a la innovación de alimentos que realizó esa firma junto a la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.
Finalmente, el proyecto “Elaboración de fideos secos con algas, recurso de la costa patagónica argentina” obtuvo la mención de honor en el concurso donde compitió con otros 25 trabajos de distintas universidades del país.
Según explicó Fajardo a Diario Patagónico, el proyecto busca “aumentar el contenido nutricional de las pastas, y afianzar la popularidad del consumo de las algas”.
“Si bien es un recurso renovable, no es utilizado para tal fin. Nuestra propuesta es complementar la calidad nutricional de un alimento como es la pasta, incorporándole otro alimento que tiene un alto porcentaje de proteínas, minerales, fibras, vitaminas y otros principios que todavía se están estudiando y que pueden plantearse como protectores de salud”, explicó.
El equipo de estudio recibió un premio de 50 mil pesos por el proyecto, lo que permitirá continuar otra etapa de la línea de investigación con la idea de incorporarlas a la dieta cotidiana de las personas.
“En principio nosotros evaluamos el aspecto toxicológico y los aspectos microbiológicos. Ahora el tercer paso es empezarlas a incorporar porque el argentino no tiene este hábito. Además, es importante que a una empresa de productos alimenticios esta idea les haya interesado a pesar de que ellos no producen fideos”, sostuvo Fajardo.
ALTERNATIVA A FUTURO
La cosecha de las algas se realiza en lugares que están lejos de la actividad humana y que de hecho no son riesgosos desde el punto de vista toxicológico y microbiológico. Para poder utilizar el recurso, primero se debe lavar, tratarlo y moverlo para recién incorporarlo a las pastas.
Sin embargo, esto sólo es la tercera etapa del proyecto, ya que se espera que a largo plazo surjan nuevas alternativas que permitan conocer más sobre su utilización en la dieta de las personas.
“Este trabajo tiene varias fortalezas, una de los que más me interesa es que siempre estamos preocupados por tener mejores alimentos saludables. Esto lo plantea la Organización Mundial de la Salud y sería propicio porque las algas son bajas en calorías pero le agregarían a los cereales toda la riqueza proteínica”, explicó la directora del proyecto.
“Además, este trabajo permitiría que realice su trabajo experimental una tesista de Biología. Desde el punto de vista ambiental también es muy interesante porque las plantas no son utilizadas en las playas y pueden ser un estorbo, y también nos permite pensar a futuro en impulsar la acuicultura, tener que cultivarlo a escala de China y Japón. No tenemos que cegarnos a estas ideas”, expresó.
“Siempre mis expectativas fueron que las algas sean incorporadas a la dieta. Que a la empresa le haya interesado la idea y que un comité científico lo haya considerado es algo positivo. Sin embargo, vamos sin prisa pero sin pausa, como algunas vez nos dijo nuestra directora de doctorado”, aseguró.
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