La mujer estudió 24 ciudades de Latinoamérica.Una reconocida investigadora alemana disertó el martes sobre la actividad minera en la ciudad de Tinogasta, ante alumnos y docentes locales
La jornada, en la que Fries expuso sus experiencias sobre minería a cielo abierto en el mundo, fue organizada por la ONG BePe (Bienaventurados Los Pobres).
Docentes, alumnos y ciudadanos tinogasteños receptaron las experiencias de Fries, quien luego intercambió opiniones y consultas con el auditorio.
En el taller, Susanne contó su experiencia en su país, Alemania, y cómo ésta la llevó a interesarse por hacer un estudio sobre el fenómeno en Latinoamérica.
En ese sentido, la investigadora se interesó por Tinogasta, donde se quiere extraer uranio con el sistema a cielo abierto. Los tinogasteños presentes le contaron a Fries lo que se vive en carne propia desde que se desató la polémica por los futuros emprendimientos megamineros en el departamento. Con respecto a ello, la investigadora instó al pueblo de Tinogasta a dejar de lado los enfrentamientos y optar por hacer valer su opinión de manera democrática.
“Sería interesante definir y hacerle saber la decisión del pueblo a través de una consulta popular, como ocurre en otros países del mundo. El ciudadano debe hacer valer sus derechos, y en todo caso debe ser escuchado por sus mandatarios hasta encontrar algún punto de entendimiento, pero no de peleas o enfrentamientos”, aconsejó la investigadora.
Cabe mencionar que Fries ha sistematizado y elaborado una larga serie de informes de investigación en veinticuatro ciudades de Latinoamérica, sobre la temática minera y la opinión ciudadana. Sus informes son realizados con documentación que los avalan, y abarcaron ciudades desde México a la Patagonia, incluyendo también el caso de Catamarca.
Los estudios serán presentados en la Comisión Interamericana y en organismos como Naciones Unidas, entre otros. Es preciso mencionar que éstos hacen hincapié en el relato de pueblos indígenas, que hablan sobre lo que sucede en esas regiones con las explotaciones mineras a cielo abierto. “Se trata de una contaminación social y cultural más que nada, y lo que ellos pretenden es otra cosa, que quizá no se lo cambie en dos o tres años”, sentenció la investigadora.
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