“Hay que invertir en educación para no tener después cárceles llenas”, dice el jefe de Policía

El jefe de la Policía del Chaco, Héctor Lisboa, dio ayer algunas referencias de la experiencia vivida en Israel, donde participó de un curso internacional dirigido a mejorar la prevención de la delincuencia juvenil, foro del cual dijo que la conclusión más importante fue la del valor que tiene el proceso educativo para evitar que chicos y jóvenes caigan en el delito.

En ese sentido, dijo que le llamó la atención “cómo trabajan ellos con la educación, demostrando que hay que invertir ahí para no tener las cárceles llenas”.

“Para ellos la educación se divide en dos etapas. La primera, la educación formal, que es obligatoria y es la que nosotros tenemos, pero que ellos vigilan que se cumpla y en la que detectan los chicos en riesgo, que faltan mucho y no andan bien en los estudios o son violentos, y empiezan a trabajar con la familia. Luego está la educación no formal, que es luego de la otra, que es como ocupar el tiempo libre del joven enseñándole valores”.

“Los incentivan en el arte, la música, educación física, deportes, con una buena convivencia”, dijo. “Por eso quiero hablar con Educación, para ver si acá puede servir lo que yo vi allá”, comentó.

Actuar a tiempo

Lisboa, en declaraciones a FM Universidad, comentó que viajó a Israel con el subsecretario de Gobierno Javier Oteo y el director de Drogas Peligrosas. En aquel país participaron de un curso sobre el enfoque preventivo frente a la delincuencia juvenil, que se desarrolló durante varios días.

Disertaron especialistas de distintos países americanos, y también jueces y fiscales. “El enfoque es ver cómo hay que actuar para evitar la delincuencia juvenil, es decir que se intenta no trabajar sobre el delincuente, sino sobre el joven antes de que se convierta en delincuente”, dijo.

El jefe policial dijo que del intercambio de experiencias pudo ver que “tenemos una diferencia muy grande con los otros países. Hay otros problemas, como por ejemplo en Colombia el sicariato, donde hay jóvenes que por unos pocos pesos matan por encargo. Tienen entre 11 y 17 años”.

“Cuando nosotros expusimos la situación del país y de la provincia, ellos nos decían “ojalá podamos estar como ustedes’, porque sus problemas son gravísimos”, contó.

Una organización admirable

Lisboa se refirió luego a la realidad israelí, y cómo se estructuran estrategias de contención y desarrollo de los jóvenes. Se confesó admirado “de ver grupos de veinte chicos manejados por otro chico de 14 años, por ejemplo, y los demás de 10 o 12, y todos ordenados y disciplinados, divirtiéndose pero también haciendo obras comunitarias, arreglando jardines, pintando. No se puede creer lo que uno ve”.

Para el funcionario, una clave es “el ocio. Un joven delincuente con el que pudimos hablar, dijo que cayó porque estaba desocupado. Es decir, tenía mucho tiempo para estar de balde. Si el chico está desocupado, es muy vulnerable a caer en lo malo”, sostuvo.

Siguiendo con su experiencia en Israel, dijo que las autoridades “toman la situación del chico en riesgo, analizando desde la escuela primaria al chico en riesgo, y entonces lo captan y lo ayudan. Muchas veces quien se hace cargo de eso es una maestra jubilada o una asistente social, o una voluntaria del Ejército. Es decir, personas que dedican su tiempo a ayudarlo, que lo apadrinan y lo sacan adelante en el estudio”.

“Ellos ven que el chico que ya no anda bien en una materia, o que está atrasado, debe ser ayudado, porque es un chico en riesgo, que hay que trabajarlo para que no repita. No quieren que eso suceda, porque se generan muchos problemas. Y también está el tema de la educación obligatoria”, indicó.

La importancia del voluntariado

También rescató que en las filas policiales israelíes “más del 60% son voluntarios, es decir personas que luego de que terminan su actividad dedican cuatro horas voluntariamente para salir a patrullar, a cuidar una escuela, una esquina”, y dijo que “ofrecer los servicios a las Fuerzas Armadas es lo mejor que les puede pasar a ellos”.

Para Lisboa, algo que se puede intentar imitar en el Chaco “es el voluntariado, que se podría comenzar en un barrio. Nosotros ya tenemos el aporte de Padres en la Ruta, o de los bomberos voluntarios, que demuestran que se puede colaborar con la seguridad. A lo mejor se puede comenzar con un barrio, no sólo en temas de seguridad, sino también para arreglar cosas, o para borrar de las paredes guasedades (sic) que por ahí pintan los jóvenes. Hay muchas cosas para hacer”.

En cuanto a los Foros Barriales de Seguridad, dijo que “no actúan como los de Israel, donde no sólo opinan, sino que ofrecen su trabajo. La policía de Israel sin el voluntario no funciona. En una patrulla salen un policía y tres voluntarios. Es algo bien visto. Es mal visto el que no ofrece su tiempo para el Estado. Pero eso comienza en la primaria, donde le enseñan al chico a ser dador”.

No obstante, dijo que en un principio “el policía de Israel no aceptaba la colaboración del voluntario, hasta que se dio cuenta de que era una ayuda y que servía”.

Comentá la nota