Psicólogos, inspectores y otros profesionales de la Dirección General de Cultura y Educación comenzaron un trabajo de intervención directa en establecimientos afectados por la catástrofe del 2 de abril.
La provincia de Buenos Aires decidió profundizar las tareas de contención de alumnos y familias, víctimas del temporal del pasado 2 de abril en la ciudad de La Plata en escuelas y jardines de zonas afectadas.
Psicólogos, inspectores y otros profesionales de la Dirección General de Cultura y Educación comenzaron un trabajo de intervención directa en jardines como el Nº 984, Nº 923 y Nº 934, con encuentros y talleres en los que participan padres, alumnos y docentes. La idea es ofrecer un espacio de circulación de la palabra a los damnificados y atender las consecuencias del trágico episodio.
La iniciativa es un trabajo conjunto entre el Equipo Interdisciplinario de la Primera Infancia (EIPRI) -en el que intervienen inspectores de la Dirección de Psicología Comunitaria y Pedagogía Social de la cartera educativa-, y el Centro de Extensión de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de La Plata -donde participan docentes y graduados de la especialidad-.
En paralelo a estas acciones, se está trabajando también en la Escuela Primaria Nº 125 y Nº 23, en este caso bajo la coordinación del Equipo Distrital de la Infancia y la Adolescencia (EDIA), también perteneciente a la Dirección de Psicología, en acuerdo con profesionales del Colegio de Psicólogos de la provincia de Buenos Aires.
La Directora General de Cultura y Educación provincial, Nora De Lucia, ponderó la extensión de estas tareas en la concientización de los alumnos, ya que “el tema de las inundaciones fue muy caro a la comunidad platense y a otras del conurbano y nosotros no podemos decir que el problema se terminó con el final de las lluvias”.
“Es importante que los chicos puedan relatar con sus pares y docentes las experiencias particulares y que conozcan lo que les sucedió a otros de sus compañeros. Todo esto en un marco de especial contención pedagógica que nos asegura ejes de trabajo y de reflexión”.
El Nivel Inicial. Respecto del Nivel Inicial, desde el EIPRI aseguran que si bien el Jardín de Infantes no va a dar una respuesta terapéutica a la situación, sí es posible pensar distintas alternativas de resolución del conflicto o tramitación de una situación de duelo.
“Las familias en general manifiestan angustia por no saber cómo llevar adelante o cómo poder seguir interviniendo en esta situación, por lo traumático de lo que a cada uno le ha acontecido,” sostiene Fabiana García, coordinadora del EIPRI.
Para la inspectora, se trata de una situación de alta complejidad que irrumpe en la cotidianeidad del acontecer de todas las familias y del mismo Jardín, porque hubo muchas familias y docentes afectados.
En los encuentros -y bajo la modalidad de talleres- el objetivo es “poder pensar qué estrategias se pueden elaborar en forma comunitaria”. Como dice García “para de algún modo recomponer el tejido social”.
En ese marco, dice, “muchas veces los relatos de los papás hablan de los hijos, pero también hablan de lo que a ellos les ha surgido como trauma”. La especialista señala que las familias advierten “cuestiones que tienen que ver con algún cambio de comportamiento de los chicos, más angustiados y temerosos cuando acontece otro día de lluvia, porque pueden pensar que les puede suceder lo mismo”.
La premisa para el equipo en su conjunto es acompañar este proceso, detectar casos que requieran ayuda terapéutica. “Eso depende de cada situación, lo que intentamos con los papás es dar tiempo para ver si lo acontecido puede dejar de tener consecuencias o no. Si perdura en el tiempo, entonces podemos pensar en un tratamiento”. Para sostener estos objetivos en el tiempo, el trabajo encarado va a continuar hasta junio del año próximo.
Los especialistas desarrollarán también un documento conjunto “que sirva en líneas generales para seguir pensando este suceso, que esperemos no vuelva a pasar”, señala García y añade que “servirá para tener algunos elementos y herramientas para los docentes, para poder acompañar a los niños en situaciones traumáticas”.
Escuelas primarias. Luego de la atención directa en el mismo momento de la emergencia, los inspectores del EDIA regresaron a las escuelas más afectadas, entre las que se encuentra la Primaria Nº 125, del Barrio de Villa Elvira, y la Nº 23 ubicada en Villa Montoro. Ambas instituciones funcionaron como centro de evacuados y tanto su personal docente como sus alumnos y familias sufrieron importantes pérdidas.
Con la misma metodología de taller, el trabajo de contención se extenderá en un principio por dos meses, para luego evaluar los pasos a seguir.
La estrategia desplegada por la Dirección de Psicología se completa con el Centro de Orientación Familiar (COF), un tercer equipo de especialistas que está interviniendo en la Escuela Primaria Nº 124 de Tolosa -en el complejo La Laguna-, y la Nº 60 cercana al Arroyo El Gato en el Barrio de Ringuelet

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