A través de la cartera de Industria del Gobierno nacional, a cargo de Débora Giorgi, intervino en el conflicto que mantienen alrededor de 50 trabajadores de TFL por la decisión de la empresa de cerrar su planta de colorantes en Zárate.
El ministerio federal enviará dos representantes a TFL con el objetivo de que se interioricen de la situación por la que atraviesa no solo la firma alemana sino también otras empresas de la región que por distintas cuestiones deciden mudarse.
La empresa, por su parte, se comprometió a retrotraer en forma inmediata todas las medidas que había anunciado, entre ellas los despidos de la mitad de su planta total.
“Si la empresa tiene inconvenientes de alguna índole, de los cuales el Gobierno nacional no posee ninguna constancia, debe exponerlos, los analizaremos en conjunto y ayudaremos en todo lo que corresponda”, expresó Giorgi, “pero los trabajadores no son variable de ajuste”.

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