La interna del MPN absorbió todas las noticias políticas. Pero, a la vez, funciona como espejo de las contradicciones de la oposición. ¿A qué juega la Casa Rosada? Un escenario que consumirá rápido el verano, y que deja muy poco tiempo para las vacilaciones.
Sin embargo, el árbol no debe tapar el bosque, y es necesario mantener una mirada amplia, más allá del MPN, sobre el escenario provincial. Es un tablado en donde no solo hay muchos protagonistas, sino también una puesta en escena vinculada con las conspiraciones y las estrategias mezcladas.
En el peronismo, por ejemplo, se desata poco a poco una debacle que ya se vivió en el 2007, pero que ahora retorna con más fuerza.
“Hay una conspiración para hacerle el caldo gordo a Sapag y al MPN. Y Parrilli (Oscar) es el factótum”, se dice en cuarteles peronistas, por ejemplo, en el que comanda el secretario general de la CGT, Sergio Rodríguez.
El tema tiene que ver con la postergación de las definiciones sobre los candidatos del PJ. El suspenso para definir si el candidato a gobernador será Javier Bertoldi, Sergio Gallia o Nancy Parrilli, atrasa todo el esquema de la complicada coalición que pretende formar el intendente capitalino, y candidato pero por la UCR a la gobernación, Martín Farizano.
El peronismo se desangra en mil flores de discordia. Pero todas se cultivan en el huerto de la conveniencia o no de lo que se disponga desde la Rosada. Y la gran duda es: ¿El gobierno nacional respaldará a Sapag solo hasta que (hipotéticamente) le gane a Sobisch? ¿O la apuesta es mantener al MPN sapagista en Neuquén, antes que rifar la provincia en la inseguridad que da una coalición liderada por un radical, sustentada en el UNE y otros partidos que no garantizan fidelidad K?
De repente, hasta las seguridades más afirmadas se ponen en duda. Ya no rigen las mismas convicciones sobre la coalición amplia. Hay distritos donde se complica mucho. El peor de todos es, precisamente, el capitalino.
El escenario de la capital provincial tiende a la complejidad. Una parte, pasará por la interna del MPN. Puede haber hasta tres líneas con posibilidades: la Blanca, la Azul, y la Celeste. La Azul ya eligió a Rodolfo Laffitte. La Celeste jugará su candidato propio (podría ser José Brillo, pero no hay que descartar otro/a). La Blanca de Sobisch todavía no habla del tema.
UNE tiene su candidato, que es Mariano Mansilla. El radicalismo, a Néstor “Chango” Burgos. El PJ, a Darío Martínez. Proyecto Sur (Ex Libres del Sur) ya nominó a Mercedes Lamarca.
Farizano debe definir la fecha de elecciones, que dependerá a su vez de la fecha que pongan Sapag-Sobisch. En cualquier caso, habrá tan poco tiempo que el verano se consumirá tan rápido como la cabeza de un fósforo reseco.
Así las cosas, la ardiente interna del MPN condiciona un poco a todos los demás. La confrontación entre los órganos de poder del partido provincial, divididos en función de la última interna que renovó los cargos partidarios, fue el aviso que hacía falta para terminar de entender que hay mucho en juego, y que ni Sapag ni Sobisch dudan sobre la continuidad del MPN en el gobierno a partir del 2011

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