Mientras que afiliados y simpatizantes del radicalismo se manifestaban ayer en los corrillos políticos en duros términos respecto de lo sucedido, las autoridades del comité mantienen silenzio stampa - La pelota está ahora en el terreno de la Junta Electoral, que deberá decidir al respecto
Consecuentemente, ambos decidieron aguardar a que la Junta Electoral del partido se expida al respecto de la nota formal de Carlos Véliz, solicitando la impugnación del resultado electoral.
Como hemos explicado, el pedido de impugnación solicitado por Véliz, que terminó tercero, muy lejos en la votación, se funda en una gravísima denuncia: la "compra" de votos de parte del precandidato ganador.
Sobre esto, colaboradores de Rossi realizaron declaraciones informales a este diario, minimizando la denuncia de Véliz y reivindicando, eso sí, la legitimidad de un triunfo que tal vez pocos preveían.
Sobre todo si se considera que el mayor derrotado es el diputado provincial Gustavo Vignali, a quien se considera el mentor de Véliz en el orden interno del radicalismo, como así también el actual presidente del comité radical, Alejandro Pérez quien, por otro lado, sorprendemente ni siquiera estuvo presente en el desarrollo del comicio interno. En ese sentido, los dirigentes y militantes cercanos a Rossi deslizaron, no sin intención, que en agosto hay asamblea partidaria para la renovación de autoridades del comité: lo que puede deducirse de esa apreciación es obvio, claro está.
Ahora bien, ¿qué actitud adoptará la Junta Electoral del radicalismo? Habrá que ver. Hay quienes consideran que la base del pedido de la impugnación es improbable; y por otro lado hay que ser realistas: los tiempos electorales apuran al radicalismo, que ni en el orden nacional ni en el provincial logra hacer pie con miras a fortalecer sus chances electorales para las generales de octubre. La salida más atinada parece, por ahora, dejar las cosas como están y que Véliz, si lo desea, vuelva a enfrentarse a Rossi en las primarias de agosto. Y habrá que ver qué decisión adopta Armellini, a quien las circunstancias colocan en una situación de incomodidad expectante.
Asimismo, esta debacle interna, propiciada por el precandidato que menos votos tuvo, fue analizada y comentada en fuerte tono por afiliados y simpatizantes radicales, que consideran que, de esta forma, se ha experimentado un retroceso catastrófico en la consideración del electorado.
Sobre todo cuando se venía pregonando que "gane quien gane el ganador será el radicalismo", y se postulaba la presente elección interna como una alternativa democrática y transparente para la designación de los candidatos locales.
Las circunstancias dieron por tierra con esas expresiones: la denuncia de Véliz deslegitima todo el proceso y, a la vez, dispersa de manera completa un tablero que venía siendo cuidadosamente armado en pos de la recuperación del control del gobierno municipal.
A la vez, emparda de manera negativa la situación del radicalismo a nivel local, con los avatares y tropiezos catastróficos que las demás fuerzas de la oposición están padeciendo a nivel provincial y nacional (recuérdese el absurdo final de la "preinterna" del peronismo federal), ante lo que cada vez parece más concreto: un triunfo amplio del peronismo en octubre, en todos los niveles.


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