Singular situación para un verano político singular. El caso Fuentealba, la campaña del “nunca más Sobisch”, y cómo se la interpreta desde adentro y desde afuera del MPN. Un hecho político inédito, que actualiza el mecanismo político en Neuquén.
Hay un dato más de esta situación extraordinaria de un verano distinto. La tendencia a nacionalizar la elección mediáticamente, que parece ser el interés sapagista, contra la convicción de provincializarla al máximo, que parece ser el interés sobischista. Casi lo contrario de lo que se vivió durante 2006 y 2007.
Las acciones “extrapartidarias” con referencia a la interna del MPN tuvieron este viernes la concretización del evento, anunciado y planificado, de la pintada de un mural contra Jorge Sobisch, en un paredón de la escuela técnica 8, emblemático edificio ubicado en la Avenida Olascoaga y Ruta 22. Fue parte de la campaña promovida por Proyecto Sur (Libres del Sur) para que de alguna manera se “caiga” la candidatura de Sobisch en el caso que supere la interna, o por lo menos que la gente no lo vote en esa instancia.
El “nunca más Sobisch”, con los bigotes metafóricos, metafóricamente encarcelados, persigue un propósito obvio. Tan obvio que ha convocado a la desconfianza en algunos políticos naturalmente desconfiados.
Esta campaña, inédita en Neuquén pues no le ha sucedido antes a otro candidato, produce distintas lecturas. Desde el sobischismo puro, se la observa como una campaña más a favor que en contra. Especulan que los sectores políticos y sindicales que la impulsan son claramente adversarios en esta y en cualquier otra elección. La clara definición del enemigo es importante en la política, porque contribuye a polarizar y aclarar el panorama.
Curiosamente, desde el sapagismo piensan más o menos lo mismo, por lo que no están para nada contentos con la iniciativa del partido donde militan Jesús Escobar, Paula Sánchez, Mercedes Lamarca y algunos otros dirigentes que se han hecho ya conocidos en la provincia. Los “azules” sostienen que el “efecto Fuentealba” es cuanto menos confuso en la sociedad, y que despierta adhesiones reducidas o acotadas, y como contrapartida, una reacción que termina siendo favorable al sobischismo, entre vastos sectores de la clase media.
Esta percepción no quita que igual se intente aprovechar el efecto mediático nacional que despierta el caso Fuentealba contra Sobisch: de ahí la búsqueda de “nacionalizar” con este tipo de mensajes la interna, y buscar el “efecto temor” sobre lo que podría pasar si Sobisch estuviera por lo menos cerca del triunfo. Ya lo han dicho los principales referentes azules: “si gana Sobisch, puede perder el MPN en las generales”. Esa es la advertencia que se pretende consolidar en el imaginario coyuntural neuquino.


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