Varios presos intentaron escapar por el techo, pero fueron descubiertos y golpeados. El incidente fue ocultado por las autoridades locales. La Justicia abrió una investigación por abuso de autoridad y encubrimiento.
El hecho se registró en la noche del 1 de abril o madrugada del 2, cuando un grupo de detenidos intentó evadirse por un boquete realizado en el techo. La maniobra fue descubierta en pleno proceso, lo que derivó en una violenta represión.
“Filito llamó a los paleros del GAD, que entraron a los calabozos y cobró todo el mundo. Hasta ahí estaría todo dentro de la normalidad. El problema es que no hicieron el sumario interno dejando constancia del intento de fuga, y hasta taparon con cemento el agujero que habían realizado los detenidos. Después de la visita de los familiares de los presos se armó la podrida porque los encontraron muy lastimados”, dijo a El Ciudadano un efectivo policial que conoce detalles de lo ocurrido.
Ante un llamado de El Ciudadano el capitán Ariel Morlini, titular de la Departamental San Vicente, negó el incidente. “Hasta donde yo sé no hubo un intento de fuga. Por la información que tengo hubo un detenido, de apellido Burgos, que atacó a un oficial en medio de una inspección o conteo de rutina en los calabozos. El oficial fue atacado y golpeado en el rostro. El atacante fue reducido y se iniciaron las actuaciones administrativas. Es un preso peligroso, que ha tenido escaramuzas en otra comisaría, y por eso fue trasladado, pero desconozco si su intención era fugarse”, detalló Morlini.
Las fuentes judiciales consultadas por este diario aseguran que esa fue exactamente la versión que los jefes de la comisaría dejaron escrita en el libro, ocultando el incidente de fuga y la respuesta posterior.
“Todos los presos han declarado en la comisaría y fueron contestes al describir que fueron reprimidos cuando intentaron escapar. Todos fueron revisados por un médico en presencia del personal de la Fiscalía, y en todos ellos había marcas de golpes. Ahora se están investigando varios delitos, como abuso de autoridad, lesiones y encubrimiento. Incluso hay una investigación abierta en Asuntos Internos de la Policía”, explicó un vocero de la Justicia.
A causa del incidente los 13 hombres que se encontraban alojados en los calabozos locales fueron derivados a otras comisarías.
Un hombre de la fuerza que filtró detalles a El Ciudadano explicó que el del 1 de abril no fue el primer intento de evasión. En las anteriores oportunidades intentaron perforar una pared del fondo que está entre los baños y los calabozos, que da directo al patio del Banco Provincia.
Añadió que los pisos, paredes y techos de ese sector están reforzados con mallas de hierro del 8, pero raspando un poco los revoques es posible desarmar la estructura metálica.
Hace poco más de cinco años había un sistema de cámaras internas que enfocaban el pasillo y otros sectores de la comisaría, con un monitor que se observaba desde la Guardia, pero de un día para el otro fue desactivado.
El incidente demuestra que las comisarías no son lugares aptos para mantener presos que deberían estar en los penales. Los policías, por otra parte, no están capacitados ni entrenados para cuidar detenidos, como tampoco tienen vocación para hacerlo. Es una función que le corresponde al Servicio Penitenciario.
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