El dueño del comercio afirmó que está “cansado” y reclamó cámaras de seguridad. “Tengo miedo por mi familia”, reconoció. El viernes a la noche, delincuentes amenazaron a la empleada y se llevaron la recaudación de la sucursal céntrica de “Carlito”.
El último hecho de inseguridad ocurrió durante la madrugada de ayer y se presume que el robo no se concretó gracias a la denuncia de un vecino, que escuchó golpes en la puerta y no dudó en llamar a la Policía.
“Me rompieron el candado y la puerta. Cuando llegó el patrullero, vio que había una moto sospechosa y la persiguió pero no logró alcanzarla. Igual no sé si eran ellos”, afirmó Fernando Alanís, propietario del local.
Tras este episodio, el comerciante reclamó cámaras de seguridad y aseguró que el barrio está “asustado” por los reiterados robos sufridos.
“Hoy por hoy me siento discriminado por el Municipio. Las medidas de seguridad claramente no son suficientes ¿Por qué las cámaras están del otro lado de las vías? Nosotros también pagamos impuestos, pagamos tasas. Acá en la plaza juegan muchos chicos, tenemos la delegación…me parece que nos merecemos tener cámaras”, dijo.
“Yo se que la Policía no me puede poner un patrullero las 24 horas, pero sí necesito que las denuncias se investiguen, que pongan cámaras”, agregó.
En diálogo con DEMOCRACIA, Alanís aseguró que tiene “miedo e impotencia” y pidió “trabajar normalmente y tranquilo”.
“Empiezo a temer por la familia, porque a veces los chicos están acá en el negocio conmigo hasta la una de la mañana. Hoy no tengo seguridad ni para mí, ni para mis empleados y ni siquiera para los clientes”, afirmó.
En otro orden, reclamó más apoyo por parte de los funcionarios municipales e indicó: “Desde el nueve de marzo hasta ahora no cambió nada. Nunca el Intendente ni ningún funcionario me llamaron para preguntarme cómo estoy. Yo también soy una víctima en esto. Me gustaría que me llame algún funcionario”, sostuvo.
El viernes a la noche, el otro local de Carlito, ubicado en la calle Alem y Roque Sáenz Peña, había sido blanco de otro hecho de inseguridad, cuando dos delincuentes con armas de fuego irrumpieron violentamente y, tras intimidar a punta de pistola a la empleada, se alzaron con la recaudación en efectivo, un monto cercano a los $ 4.500.
No conformes con haberse apoderado del botín, antes de retirarse del lugar, uno de los malvivientes encañonó a la trabajadora con el objetivo de amedrentarla.
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