Los que intentaron robar un cajero querían hacerlo explotar con gas

Los que intentaron robar un cajero querían hacerlo explotar con gas

La banda que intentó robar el cajero del Banco Chubut del barrio Industrial el domingo a la madrugada, intentó un osado “modus operandi”, que solo tiene dos antecedentes en la Argentina, pero que es común entre las bandas de “roba cajeros en Chile”. Diario Patagónico explica paso a paso el intento de robo que los ladrones decidieron abortar cuando se activó el sistema de alarmas.

Es la madrugada del domingo 7 de diciembre. Ubicación: el cajero de la nueva sucursal del Banco Chubut en la colectora de la avenida Yrigoyen, en el barrio Industrial. Las agujas del reloj no llegan a la 1:30. Tres delincuentes ingresan al sector del cajero, todos encapuchados. Dos de ellos se dirigen directo a la boca dispensadora de billetes de aparato y un tercero se queda en la puerta.

Los de adentro comienzan a golpear con una maza y un cortafierro. Buscan hacer un agujero, pero no lo logran. Uno golpea varias veces y luego se turna con su compañero. Tienen una garrafa de gas y de ella sacan una manguera que introducen en la ranura del dispensador ante la imposibilidad de perforar la chapa. Abren la válvula. Uno extiende un cable detonador por el piso y lo saca hacia afuera. Sin embargo, los golpes activan el sensor de la alarma.

A uno se lo nota nervioso y molesto. Grita y discute. Levanta los brazos hacia la cámara de seguridad del lugar. El tercer integrante de la banda, “el campana” da aviso de que un patrullero se acerca y entonces escapan. Se llevan todo, pero queda el olor a gas. Eso los delata.

La maniobra abortada había durado alrededor de dos minutos. No lograron su objetivo, pero nada garantiza que no vuelvan a intentarlo.

Lo que buscaban los delincuentes era saturar el cajero con gas y luego hacerlo volar con un detonador eléctrico desde afuera. Por esa razón, al llegar la policía sólo percibió un penetrante olor a gas. Ahora trabaja en la individualización de la banda y está alerta de que no vuelva a intentar dar un golpe en otro sector de Comodoro Rivadavia.

El dato de que venía un grupo a esta ciudad para “hacer un cajero” estaba siendo manejado por los investigadores.

Hoy a la policía le preocupan los cajeros más alejados del casco céntrico y se pidió a todas las comisarías extremar la seguridad.

Algunos sabuesos creen que los delincuentes probaron si la operación podía llegar a concretarse y con ello también el tiempo de reacción de la policía en llegar al sitio.

ESTALLAR CAJEROS

El domingo 13 de julio último se registró el primer antecedente en la Argentina de este modus operandi. Fue mientras todo el país estaba concentrado en la final Argentina vs Alemania, por la Copa del Mundo Brasil 2014. Sucedió en un cajero automático de la sucursal del Banco Patagonia, ubicada en el barrio Ferreyra, en Córdoba. Se llevaron casi 800 mil pesos.

Los ladrones arrojaron pirotecnia para acostumbrar los oídos cercanos a la explosión que vendría minutos después. Así al escuchar el estruendo la gente pensaría que se trataba de fuegos artificiales relacionados con el clima futbolero.

De ese modo, cuatro encapuchados ingresaron al cajero, le inyectaron gas y con un control remoto lo hicieron detonar.

Tras la explosión, en pocos segundos lo vaciaron y desaparecieron del lugar. La onda expansiva produjo la rotura de la puerta de vidrio y hasta de paredes.

El otro caso se registró el 15 de octubre a la 5, en un cajero también del Banco Patagonia, en Mataderos, Buenos Aires.

Según las investigaciones los ladrones inyectaron a distancia el gas con una manguera que se utiliza para soldadoras autógenas y luego, a través de un cable con una bujía para motores diesel produjeron un arco voltaico como detonador.

La chispa generó una explosión en el interior del cajero y luego los ladrones volvieron a ingresar al lugar para intentar sacar las cajas con dinero, pero debieron huir con las manos vacías ante la inminente llegada de la policía.

Ese mismo día y en jornadas posteriores se produjo la detención de los sospechosos quienes integraban un grupo bautizado como “La banda de los miguelitos”.

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