A ocho meses de la entradera en la que le robaron los ahorros de toda su vida, dos sujetos quisieron ingresar a la casa de Nélida González mientras otro ya se encontraba en el patio. Esta vez los vecinos avisaron a la Policía y se logró la detención de los delincuentes.
Pasaron 8 meses desde uno de los momentos más dramáticos para Nélida "Pirucha" González, una abuela de 77 años que sufrió una violenta entradera por parte de delincuentes que aprovecharon su indefensión.
Ahora Nélida vuelve a ser noticia, y nuevamente por la inseguridad. Pero, afortunadamente, la inmediata reacción de sus vecinos evitó que otra vez terminara como víctima.
Ocurrió el domingo durante la siesta, pero trascendió ayer. A las 14.30, cuando pocas personas circulaban por la calle Italia, Nélida escuchó que golpeaban su puerta de manera extraña. Atendió por la ventana y divisó a dos personas que estaban a bordo de una moto. Les preguntó qué necesitaban, pero los individuos insistían en ingresar. Esto hizo sospechar a Nélida, que se introdujo en su vivienda con intenciones de avisar a la Policía.
Fue entonces cuando advirtió la sombra de otro hombre que deambulaba en el patio y comenzó, desesperada, a gritar para llamar la atención de los vecinos. Ellos, al oírla, no dudaron en avisar al 911, más aún cuando observaron los movimientos sospechosos de quienes circulaban en moto.
Cabe destacar no solo el compromiso de quienes residen las casas contiguas, sino también la rápida intervención policial que acudió al lugar y logró detener a los ocupantes de la moto, mientras que el tercer delincuente alcanzó a escapar por los techos de viviendas vecinas.
DICHOS DE NÉLIDA
En la edición del 17 de abril, Diario San Rafael publicó un artículo en el que ella narraba la horrible situación que le había tocado vivir cuando dos delincuentes ingresaron a su casa, la golpearon y le robaron 40 mil pesos que correspondían a ahorros de los años en que había ejercido la docencia.
"Estoy desilusionada, amargada, dolida de tanta maldad", aseguraba González en el inicio de la entrevista que mantuvo con nuestro diario. Luego reflexionó y nos entregó una serie de conceptos que merecen ser recordados: "Vengo de familia docente. Mi madre era maestra particular, además de enseñar en las escuelas, ya que era un sueldo de hambre el que tenía. Así crecí, con la cultura del trabajo en mi sangre, y de esa forma continué toda mi vida. Yo me levantaba a las siete y media de la mañana y trabajaba hasta las diez de la noche, hora en la que recién me sentaba a comer con mi querida prima, con la que siempre ahorramos, de a poquito, pero siempre ahorramos. Y cuando recuerdo esa vida que llevé, me duele y me da pena por Argentina, por la Patria que tanto amo, ya que estos chicos que me asaltaron posiblemente no saben lo que es levantarse a trabajar para ganar el dinero y subsistir gracias al esfuerzo propio. Algunos eligen la mala vida porque desconocen el hábito del trabajo, a pesar de que muchos de ellos son hijos de padres y abuelos que se han ganado la vida honradamente".
Por suerte (y por sus vecinos), esta vez Nélida no volvió a quedar a merced de los asaltantes. No se descarta, por el modus operandi utilizado, que los delincuentes tengan conexión con los ejecutores del primer hecho, por lo que se investiga al respecto.
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