La Municipalidad convocará a los propietarios de confiterías y boliches para analizar el tema. Buscan frenar el excesivo consumo de alcohol y las peleas entre los jóvenes.
El objetivo del encuentro será comunicarle que habrá “tolerancia cero” para aquellos que no respeten las ordenanzas que regulan el divertimento nocturno en la ciudad y los requisitos que deben cumplir este tipo de locales para su normal funcionamiento.
La paliza que sufrieron hace un par de semanas dos hermanos en el bar Waikiki parece haber sido un punto de inflexión para comenzar a poner límites a las agitadas noches capitalinas.
La pelea, que comenzó aparentemente en el baño del pub, fue de tal magnitud que cuando los dos jóvenes llegaron a la vereda arrastrados por una muchedumbre ya estaban prácticamente inconscientes.
Algunas versiones indicaban que los patovicas que custodian el local habían sido los responsables. Otras, sostenían que en realidad la pelea se había originado entre los mismos asistentes al local ubicado sobre la diagonal 9 de Julio, en pleno centro de la ciudad.
Lo cierto es que los dos pibes terminaron reducidos a una masa de carne moreteada y tuvieron que ser internados porque su vida corría peligro. Recién hoy se están recuperando lentamente de aquella paliza, pero los médicos todavía dudan de que uno de ellos pueda salvar uno de sus ojos, debido a las graves heridas que sufrió.
El local en cuestión fue clausurado, no sólo por el incidente sino por los antecedentes que tenía sobre otras irregularidades. Se le aplicó la multa máxima prevista para este tipo de contravenciones (40.000 pesos) y se le colocó una faja de clausura que fue dos veces violentada y por la que se le volvieron a aplicar nuevas penalidades.
En la ciudad de Neuquén hay seis lugares dedicados a la diversión nocturna, entre pubs y boliches bailables y al menos dos son considerados “de riesgo” tanto por las autoridades policiales como las municipales. Sus propietarios aseguran que ellos son responsables de todo lo que ocurra puertas para adentro, pero no en la vía pública, lo que genera un enorme cono de sombras, ya que la gran mayoría de incidentes con jóvenes alcoholizados se producen precisamente en la vereda de los locales o en el vecindario.
Encuentro
Para evitar discusiones e interpretaciones, el director de Comercio de la Municipalidad, Gustavo Orlando, decidió convocar para la semana que viene a todos los propietarios de los boliches y pubs a una reunión para abordar el tema.
El objetivo, según anticipó el funcionario, es comunicarle a los responsables de estos locales que se aplicará “tolerancia cero” ante la mínima infracción, pero a la vez se le pedirá una propuesta para tratar de bajar los índices de descontrol que hay entorno a los jóvenes y al alcohol.
El objetivo es involucrarlos “porque también son responsables”, aseguró Orlando, aunque reconoció que esa es sólo una parte del problema del descontrol de la noche neuquina.
El delivery de bebidas alcohólicas, un negocio creciente en los horarios donde está prohibida su comercialización, se popularizó de tal manera en los últimos años que ni siquiera los reiterados decomisos permiten frenar esta actividad que influye sobremanera en el fenómeno de la diversión.
La Municipalidad cuenta con el apoyo de la Policía para realizar secuestros de mercaderías ante la denuncia de los vecinos, pero muchas veces se encuentra con una violenta resistencia por parte de la misma gente del barrio que sale a “apoyar” a quienes se dedican a esta comercialización clandestina.
Los vendedores tienen entre sus clientes a los jóvenes que hacen “la previa” antes de ir a los boliches, pero también a una clientela “VIP” que no duda en pagar fortunas.
“El objetivo es frenar de una vez por todas este descontrol”, aseguró Orlando, quien dijo que se trata de una decisión política “muy firme” que asumió el intendente Horacio Quiroga.
Las fiestas privadas, el otro problema
Neuquén > La diversión nocturna en la ciudad de Neuquén excedió la órbita de los pubs y boliches habilitados por la Municipalidad, ya que en la actualidad muchas fiestas se organizan en casas particulares, donde es imposible realizar algún tipo de control.
A través de las redes sociales se puede ver desde un tiempo cómo se promocionan encuentros “privados” donde los organizadores prometen pasar una “buena noche” con “diversión sin límites”.
Este tipo de práctica, cada vez más frecuente, es organizada tanto por gente adulta como por jóvenes que tienen a disposición con alguna vivienda aprovechando la ausencia de sus padres o algún pariente.
Sólo las denuncias de los vecinos, por los ruidos molestos o por los descontroles que se generan en el barrio, ponen en aviso a las autoridades municipales que poco pueden hacer si no tienen una orden judicial para realizar un allanamiento.
"Podemos entrar cuando hay una licencia comercial; así es imposible", se lamentó Orlando.
Control imposible
Neuquén > En la ciudad de Neuquén hay una variada gama de ordenanzas para intentar controlar o regular los lugares de esparcimiento nocturno, desde las prohibiciones para vender alcohol dentro de un determinado horario, las limitaciones relacionadas con la presencia de menores en los lugares de diversión hasta los requisitos que tienen que tener los pubs y boliches bailables para poder funcionar todas las noches.
Sin embargo, tales normas son difíciles de hacerlas cumplir. Los inspectores municipales no dan abasto. Los policías tienen un protagonismo casi testimonial y sólo intervienen cuando las cosas pasan a mayores. “No es mucho lo que podemos hacer. A veces nos encontramos con decenas de chicos alcoholizados y encima son menores. Cuando podemos, llamamos a los padres para que los vengan a buscar”, reconoció una alta fuente policial.

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