CLORINDA (C).- Intensos y arduos trabajos están realizando las cuadrillas municipales, policiales y de la Prefectura Pilcomayo, para frenar la erosión que genera la fuerte corriente del riacho El Porteño, que ya separó una cabecera de la ruta, y obligó al desalojo de una familia que se vio amenazada por los intensos desmoronamientos de la barranca.
Lo cierto es que la situación motivó una rápida intervención municipal, con todo su equipo de la Secretaría de Obras y Servicios Públicos, y el auxilio de la Policía, el destacamento de Bomberos y personal de la Prefectura Pilcomayo, para la extracción del dique que habían conformado las plantas debajo del puente, y luego con máquinas viales, se procedió a la recuperación lenta de la costa desmoronada, para fortalecer nuevamente la estructura de la cabecera del puente.
El accidente también motivó que se rompiera el caño de agua potable que abastece a dichos barrios, por lo que también se tuvo que reparar la red del vital líquido.
El intendente Federico Crivelli se hizo presente en lugar cerca del mediodía, acompañado por los concejales y funcionarios del área social, y técnicos de la provincia, recibiendo un informe de la situación, indicándose luego que se continuarán los trabajos hasta reparar nuevamente la estratégica vía de comunicación.
Comentá la nota