El intenso verano es del MPN

La presencia política del partido provincial será avasalladora durante enero y febrero. El rol del oficialismo se verá así potenciado, pues la interna exacerba aun más la omnipresencia emepenista. Los de afuera quieren jugar. Pero no tienen claro todavía cómo.

Neuquén pasó la Navidad con un torbellino de ansiedades. Es que hay mucho en juego en la provincia en el futuro muy inmediato. Vacaciones anticipadas o suspendidas o congeladas, retiros espirituales vivificadores para mantener la súper tensión en el estío…cualquier cosa antes que el habitual relajamiento, la distensión con forma de reposera en una playa lejana o cercana, barata o cara.

La tensión se vive de manera superlativa en el habitualmente soso y relajado Estado neuquino. Atribulados empleados de la superestructura política burocrática que tanto ha crecido pasan esta temporada de fiestas con la espada de Damocles pendiendo del hilo de la incógnita. No hay vacaciones. O hay, pero cortitas. El resto se pagará a mitad de año, después de los comicios. “Está en juego el gobierno”, disparó Jorge Sapag en una de las últimas reuniones para acrecentar la fe en el MPN gubernamental. Todos saben que con eso no se jode.

Una agresiva combinación de hechos políticos y publicidad oficial colmó el ambiente de saturación política. Fue una cadena de hechos, algunos planificados, otros que coincidieron: refinanciamiento nacional, anuncios de precios para el gas de yacimientos no convencionales, anuncio del ok para financiar desde el Banco de Desarrollo brasileño 728 millones de dólares para Chihuido, descubrimiento de petróleo y gas en el pozo de la asociación de Neuquén con ENARSA, anuncio de licitación y puesta en marcha de un polo productivo de 14.000 hectáreas que se regarían con agua del Mari Menuco.

Estamos fenómeno, dice el gobierno con estas realidades político-mediáticas. Vamos por la buena senda. Neuquén demuestra que los hidrocarburos no están muertos, sino que apenas se habían ido de parranda en el gran caos festivo de la demagogia nacional. Demuestra que se hará realidad la reconversión económica con producción agro industrial y turismo. Demuestra, o por lo menos pretende hacerlo, que el mapita en la enseña del MPN está bien puesto. El mensaje es claro: el año que cumple 50 años, este partido reconfirma su identidad ganadora. Hay que votarlo, se sugiere, o casi se grita, desde las estruendosas campañas publicitarias que no solo compran espacios mediáticos, sino también voluntades complacientes.

Esta omnipresencia del MPN es avasalladora. La interna, en este caso, la potencia. Enero y febrero le pertenecen al partido provincial casi por entero, y la confrontación entre Sapag y Sobisch no hace más que añadirle un condimento mejorador a la potencia de este cincuentón que está dispuesto a correr otra carrera mirando con sorna a sus más jóvenes competidores.

Es tal la ocupación del mayor porcentaje del escenario, que los que competirán con el MPN en las elecciones generales, sean estas en mayo o en junio (Sapag no lo define, y pareciera que no lo hará durante este año) forman parte del elenco que pretende jugar en la misma obra. Así, la gran especulación es si conviene sugerir votar a Sapag o votar a Sobisch en la interna abierta del 20 de febrero.

“Hay que votarlo a Sobisch. De esta manera al gobierno K no le quedará otra que apostar por la oposición en Neuquén”, dicen algunos genios de la estrategia. “De ninguna manera –acotan otros igualmente iluminados- podemos correr el riesgo…a Sobisch hay que hundirlo ahora, porque si no podemos transformarnos en remeros de su propio barco”.

Observando un poco el panorama de las realidades (no el de los deseos), es muy concreto que Sapag y Sobisch largan la campaña en situación de paridad. Sobisch le saca ventaja a Sapag en la capital neuquina, y en algunas ciudades como Centenario, Plottier, Zapala. Sapag mantiene ventaja en otras, como San Martín de los Andes, Cutral Co, Senillosa, además de tener, lógicamente, la posibilidad de manejar el aparato estatal para su beneficio.

Esto es, localidad más o menos, lo indicado por las encuestas del inicio de campaña. Pero las encuestas no son todo, siempre hay otras realidades. Y hay sobre todo una realidad mayor, global, que es la situación real de la provincia.

¿Está Neuquén tan bien como dice el oficialismo más oficial, o sufre los problemas que denuncia el oficialismo desde el llano, con algunos puntos en común con la oposición al MPN?

Se sufre aquí la misma tergiversación que a nivel nacional: los problemas son estructurales, acentuados por un manejo errático de la economía, y lo que se muestra son espasmos, ora negativos, ora positivos, de esa profunda realidad subyacente.

Con un presupuesto de casi 7,8 mil millones de pesos, Neuquén gastará un mínimo de 4,1 mil millones nada más que en salarios. Tiene casi 45.000 cargos públicos laborales que alimentar, con esa riqueza relativa que la hace lucir entre las provincias con mayor distribución del ingreso per cápita; pero al mismo tiempo, está entre las provincias con mayor pobreza e indigencia del país.

Esto lo dice la oposición, es una de las banderas principales de la nueva coalición UCR-UNE. Pero también flota como tema en la interna del propio MPN.

No se resolverá en este verano.

Pero sí se despejarán algunas incógnitas sobre los métodos que se aplicarán para su lenta y gradual solución.

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