Después de tres meses, una fuerte precipitación cayó en la capital neuquina y generó importantes inundaciones en diferentes sectores. En pocas horas cayeron 14 milímetros de agua.
A pocos metros, una ambulancia debió atender a una mujer que se descompensó cuando vio que su casa estaba con 60 centímetros de agua, que también entró a algunas viviendas del barrio Belgrano.
Algunos de los problemas secundarios que trajo la lluvia fueron la tierra, piedras y hojas que fueron arrastradas desde las zonas más altas y taparon en algunos casos las veredas y las calles, y complicaciones con las conexiones de cloacas que provocaron olores nauseabundos en el centro.
Personal del Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) trabajó durante toda la jornada en el mantenimiento de las redes de cloacas. Se dispuso un operativo para la desobstrucción de cámaras y redes cloacales.
Las lluvias también afectaron las condiciones normales de transitabilidad de la Ruta 237, a la altura del kilómetro 1315 (Puente Cañadón Las Campanas) en el tramo Arroyito-Picún Leufú, que se mantendrá intransitable hasta hoy. También hubo inconvenientes en la Ruta Nacional 22, a la altura del cerro Bandera y el tramo Arroyito-Picún Leufú.
Dada la intensidad de las precipitaciones, se debió cerrar las instalaciones del Ministerio de Desarrollo Social, Ciudad Deportiva y la Escuela de Títeres, ubicada en Anaya y Ruta 22.
En el Centro de Operaciones de la Policía se conformó un Comité de Emergencia de la Provincia para tratar los problemas que se generaron por el temporal de lluvia y granizo, integrado por Policía, Bomberos, Defensa Civil, Vialidad Provincial, encabezado por el ministro de Seguridad, Gabriel Gastaminza.
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