Intensifican las tareas de control de roedores

Intensifican las tareas de control de roedores
Los restos de comida, papeles y cartones atraen a las ratas. A pesar del trabajo de control de plagas, este verano ha vuelto a crecer la población de estos roedores.
Se desarrolló ayer una jornada especial de desratización y limpieza de un sector del paseo costero, en el que se detectó una proliferación de roedores.

Con la participación de personal y funcionarios de distintas áreas municipales, que -aseguraron- trabajan durante todo el año con medidas de control de los vectores, ayer se realizó una limpieza de la gran cantidad de desperdicios que se habían acumulado en la zona, se repusieron los cebos parafinados con raticida y se retiraron algunos ejemplares de aloe, cuyas raíces suelen ser elegidas por estos animales para construir sus refugios.

"Este tipo de tareas es regular, las realizamos a lo largo de todo el año y veníamos bien, pero ahora hemos retrocedido" reconocieron el titular de Control de Plagas Urbanas, doctor Conrado Murdoca y el director de Gestión Ambiental Oscar Gómez.

Según Murdoca, dos factores se combinaron para que haya una proliferación de ratas en esa zona de la ciudad y en esta época. Por un lado "las rata es un animal que a los dos meses de vida ya está capacitada para reproducirse. Además, el período de gestación no supera los 23 ó 25 días y tienen entre 4 y 6 pichones por mes. Desde diciembre hubo una gran oleada reproductiva", explicó el responsable del área. Por otro lado, indicó que "en las zonas donde la gente arroja restos de alimentos, papeles y cartones, la situación se dificulta, porque el alimento las atrae. Además utilizan los restos de papeles y cartones para construir sus refugios", apuntó.

Por eso, no es suficiente la tarea de control de plantas, arbustos, las tareas de limpieza y las de reposición de los cebos que se realizan constantemente.

"La rata tiene muy buen sentido del gusto y del olfato y no duda dos veces, entre los bloques de cebo y la comida, va hacia la comida", aseveró.

Estos cebos parafinados resistentes a la humedad que utiliza la Municipalidad para el control de roedores, no son alimento. "Las ratas no los comen, sino que los roen y al roerlos incorporan la dosis de veneno necesaria", explicó.

"Hemos dado un paso atrás", lamentó Murdoca. "Habíamos logrado una disminución importante en el invierno, pero con esto hemos retrocedido. Habíamos logrado reducir la población -según un relevamiento que realizamos cada 3 meses con una técnica de estimación- a unas 5 ó 6 ratas por habitante. Pero creemos que hoy -por ayer- en esta zona el número es superior".

"La rata necesita 3 cosas: agua (hay en todos lados en nuestra querida ciudad), refugio (cualquier casa abandonada, restos de tablones, basura acumulada, plantas frondosas se lo brindan) y alimento. Por eso pedimos a la población que colabore, que no tire restos de alimentos o papeles en cualquier lado cuando sale de una casa de comidas".

Gómez y Murdoca aseguraron que es necesaria la concientización de la comunidad, tanto residentes como turistas. "Necesitamos el compromiso de la gente, sobre todo en las zonas más transitadas", enfatizaron.

Murdoca recordó que los cebos utilizados "están debidamente aprobados por Salud Pública de la Nación y si por algún motivo, accidentalmente, alguna persona lo ingiere, tiene antídoto, que se vende en cualquier farmacia". Ayer, personal de Control de Plagas y de Arbolado Urbano reforzó la tarea en la zona de Playa Grande y también en el sector de Varese.

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