En el templo donde descansan los restos de la hija, el yerno y la nieta mayor del general San Martín se ha caído el techo y hay constantes filtraciones de agua. Enviarán arquitectos e ingenieros para evaluar el daño.
Por su parte, desde la Dirección de Patrimonio Cultural y Museos de la provincia aseguraron que enviarán arquitectos e ingenieros para examinar los daños y evaluar soluciones.
Las incesantes lluvias han dejado su marca en este santuario nombrado Basílica por el papa Pío XI en 1927 y que es el más antiguo de la “ciudad nueva de Mendoza”. La humedad ha trepado por todas las paredes y en varios sitios el techo se ha caído a pedazos. Por si fuera poco, a este panorama se suman las numerosas filtraciones de agua que invaden varios pasillos de la Iglesia.
La primera imagen que ve el visitante al ingresar al templo es bastante penosa. A la izquierda se encuentran los restos mortales de la hija de San Martín, Mercedes Tomasa; de su yerno, Mariano Balcarce y de su nieta mayor María Mercedes, traídos de Francia en 1951, que descansan bajo un techo completamente deteriorado.
Más adelante pueden verse fácilmente algunas filtraciones de agua en los pasillos, mientras el olor a humedad comienza a percibirse. A la izquierda del altar, los bancos expuestos para orar están decorados con trozos de yeso que han caído del techo y que, afortunadamente, no cedieron mientras los fieles rezaban. Por este motivo, este sector ahora se encuentra inhabilitado como una medida de seguridad para sus visitantes.
Pero, sin dudas, la manifestación más clara del daño de esta Basílica se encuentra en el camarín. En el ingreso, el yeso ha “bañado” las escaleras que conducen a la habitación donde se encuentran alojados -como tesoro histórico- el bastón de mando y una carta escrita por el General San Martín en muestra de agradecimiento a la Virgen del Carmen de Cuyo.
También hay tierra de las Islas Malvinas llevadas por los Veterano de Guerra e incluso allí reposaba la Bandera del Ejército de Los Andes que fue robada, recuperada y que actualmente se encuentra exhibida en el Memorial de Casa de Gobierno.
“El techo de este sector se cayó durante la tormenta del pasado 8 de diciembre y aún continúan las filtraciones de agua. Hemos puesto bolsas de tierra junto a la puerta que conecta a la Iglesia para evitar que se inunde el templo, pero aún así suele suceder”, explicó uno de los empleados del santuario.
Lo que se conoce como galería de clausura, donde suelen confesarse los fieles, está invadido por filtraciones de agua subterránea que también incluyen desechos cloacales.
Según los empleados del templo, ante las múltiples denuncias de los frailes de la Basílica, miembros de Patrimonio provincial y nacional se han acercado a inspeccionar el estado en el que se encuentra la edificación “pero solo han sacado fotos y hasta ahora no nos han presentado ninguna solución”, comentaron.
Desde la Dirección de Patrimonio Cultural y Museos de Mendoza aseguraron que desde este templo nunca se solicitó la intervención de este organismo provincial sino que los reclamos han sido expuestos ante la delegación local de la Dirección Nacional de Arquitectura.
“Desde la Basílica de San Francisco jamás se pidió la ayuda de Patrimonio provincial durante esta gestión o las anteriores. No obstante, a nosotros nos preocupa mucho esta Iglesia por lo que representa para la provincia. Por eso acordamos con el Ministerio de Infraestructura y se enviarán arquitectos de patrimonio e ingenieros para evaluar la situación y, en los próximos días estarán listos los resultados”, señaló Regina Agüero, directora de Patrimonio Cultural de Mendoza.
La funcionaria resaltó que aunque la intervención no estaba prevista en el presupuesto actual, esto no quiere decir que no vayan a intervenir. “Una vez que tengamos el diagnóstico vamos a decidir cómo seguir”, agregó.
Cabe destacar que este diario intentó comunicarse con la Dirección Nacional de Arquitectura para obtener una respuesta sobre los reclamos de la Basílica y no tuvo éxito.
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