A solas con La Tecla, el jefe comunal de Almirante Brown elogia el reverdecer de la militancia y evoca sus comienzos en política. Además, repasa la gestión, y dispara: “Yo sería un buen Gobernador”
En un intenso diálogo con La Tecla, el intendente de Almirante Brown recalca sobre su gestión: “El cambio estructural de toda la administración”, “la ejecución de un plan de desarrollo estratégico” y un resultado que, dice, aún lo sorprende: “La meta era duplicar la cantidad de cuadras asfaltadas; las multiplicamos por cincuenta”. Giustozzi amplía: “Habiendo asumido un municipio que tenía un atraso de cuarenta años en materia de infraestructura, podemos sintetizar en que en tres años se hizo tanto, o más, que en los últimos veinte. Así que, a pesar de estar en el final del mandato, nos encontramos en el inicio de un período de progreso para el municipio que, seguramente, no se va a detener”.
-Alguna cosa le quedará pendiente…
-Lo pendiente se deriva de las leyes de la física: no podemos hacer todo a la vez; dos máquinas no pueden transitar el mismo espacio al mismo tiempo, como dice el principio de Arquímedes. Mientras se hace la obra hidráulica no se puede estar haciendo asfalto. Hay obras que son lentas, llevan su tiempo. Todo lo que hay que superar en materia de tiempo es lo que no nos ha permitido hacer lo que hace falta. Pero habiendo iniciado un camino de estas características, ya nadie va a poder decir que no se pueden hacer las cosas. Queda pendiente que se puedan continuar y consolidar, como políticas de estado, más allá de a quién le toque gobernar el municipio.
-¿Piensa en postularse para consolidar ese cambio?
-Estoy pensando que es probable, no estoy decidido todavía, por otras circunstancias. Más allá de que muchos suponen que uno mira sus ambiciones personales, tengo la responsabilidad de pensar en el conjunto, y saber que, posiblemente, así como puede pasar a nivel nacional, romper con esto que hemos iniciado, para que se termine o no pueda galvanizarse en un ciclo de proceso en Almirante Brown, sería de alto costo, y la propia comunidad no me lo perdonaría. Ahí tengo un fuerte compromiso con lo que me piden diariamente, y por eso es probable que tome la decisión de seguir adelante.
-A nivel nacional y provincial no parece que la oposición estuviera dispuesta a continuar con el rumbo actual.
-Las experiencias previas nos indican que en doscientos años de historia económica argentina no se ha reparado en los errores, y los errores son los volantazos, romper los ciclos mientras están en vigencia o en evolución. El estado de evolución de las políticas de gobierno debe ser seguido con atención. No se puede decir que una etapa está terminada por capricho propio o para ser funcional con las propias ambiciones.
-¿El reverdecer de la militancia busca consolidar ese camino?
-Se vive una etapa muy linda, para disfrutar, como hicimos nosotros en su momento. Yo fui presidente de una agrupación universitaria y secretario general de la JP de la Provincia. Hoy no puedo disfrutar de lo que disfrutan ellos, pero ya lo hice, quizás con más precariedad y falta de acompañamiento del Estado, desde el llano. Hoy soy un intendente de la JP, un militante, milito la gestión de gobierno, tengo posición ideológica en cada uno de los temas, y cada programa de gestión tiene como objetivo construir consenso para un proyecto nacional. La construcción de ese consenso es con dialéctica, con política, con discurso, pero, fundamentalmente, con acciones y hechos concretos. Si el Gobierno nacional no es acompañado en la gestión del Estado por hechos concretos con resultados, entre los distintos niveles y áreas, si no tienen ese espíritu, ese fuego, esa vocación por dar respuestas a los sectores postergados, no consigue ningún objetivo. En esto es fundamental la formación política, es lo que permite a una etapa como ésta tener organicidad y duración en el tiempo, si no, queda como una moda.

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