El Intendente de Río Gallegos descubrió lo implacable que es la naturaleza

El Intendente de Río Gallegos descubrió lo implacable que es la naturaleza
La última lluvia inundó toda la ciudad de Río Gallegos. El fenómeno no es nuevo, claro está y he ahí el gran problema.
Pasan los intendentes, las gestiones de ambos partidos (PJ y UCR), todos se admiran de los problemas, teorizan en las soluciones pero nadie hace nada; no tienen proyectos, planes ni posibilidades de encarar la obra necesaria para resolver este viejo problema. El culpable: la naturaleza. Raúl Cantín, no podría ser la excepción y buscó en el cielo, las explicaciones que no encuentra en la tierra. (Por: Rubén Lasagno)

El Intendente de Río Gallegos, Raúl Cantín, es un hombre que nació en esta ciudad, proviene de una familia tradicional, fue presidente del Concejo Deliberante de esta capital y todas las mañanas y días de su vida se levanta, transita y palpa la realidad ciudadana.

Conoce (al menos eso creemos) perfectamente cómo debe estar preparada la ciudad, debido a los fuertes vientos que azotan la región y sabe que Río Gallegos es, por su posición geográfica y la ubicación en el terreno costero, más la composición física de la tierra, una ciudad con enormes problemas de desagües y que ante la menor lluvia sus calles se inundan, provocando todo tipo de problemas para el ciudadano medio.

Esta introducción es para señalar que el actual Intendente no es ignorante de los problemas que aquejan desde siempre a la capital, diseñada para pocos y con un crecimiento demográfico que se ha llevado puesto la escasa infraestructura cloacal y los drenajes callejeros, producto de la inacción de las sucesivas administraciones municipales que mucho han hablado pero de lo cual, nadie se ha ocupado. Con esto, señalo que Cantín no necesitó llegar a la Municipalidad para darse cuenta lo que ocurre en el casco urbano, porque el diagnóstico lo tuvo siempre a su alcance.

El cemento es una prioridad en Río Gallegos, especialmente si viene de la mano de las empresas asociadas al poder como Austral Construcciones SA o Rodalsa, muy cercana al actual Intendente; sin embargo, nadie acertó a planificar a futuro y, por ejemplo, enterrar grandes conductos derivadores o de drenaje de agua, por debajo de la autovía, o en calle San Martín, por ejemplo.

Raúl Cantín, haciendo una recorrida por los barrios inundados dijo que “a veces no se puede con la naturaleza y por ende nos demanda un mayor esfuerzo y un trabajo constante que requiere de la colaboración y paciencia de nuestros vecinos; para dar cobertura a los puntos más críticos hemos afectado el uso de camiones desobstructores de nuestra flota y de empresas privadas”. Sin embargo la última lluvia no fue el tsunami de Japón, como para que el Intendente cargue tanta responsabilidad en al naturaleza. Pareciera que recién cuando “recorrió las calles” como Intendente, Cantín tomó contacto con la realidad.

El verdadero problema se funda en la inacción de lo sucesivos Intendentes que tanto del PJ como de la UCR no hicieron más que hablar y lamentarse o a los sumo, poner pequeños parches de solución a la coyuntura de los vecinos, pero nadie trazó un plan ni diseñó un proyecto; nadie contribuyó al problema de “Río Gallegos inundable” con un proyecto que fuera “política de Estado”, que los trascendiera y continuara más allá de quien gestione el municipio.

Es cierto que el actual Intendente hace poco está en funciones, pero, teniendo en cuenta que las lluvias son el padecer de los habitantes de Río Gallegos desde hace 30 años, noventa días de gestión son suficientes como para que muestre un plan de obras tendiente a solucionar definitivamente el problema del anegamiento de la ciudad. La pregunta que nos asalta entonces es: ¿Por qué no lo hizo? Y la respuesta que se nos ocurre es: porque no lo tiene, nunca lo diseñó y cuando pensó en hacer campaña, solo se concentró en cómo ganar; una vez en la municipalidad vería que hacer (como todos sus antecesores).

La improvisación de nuestros “políticos” que luchan por llegar a un cargo, queda expuesta al poco tiempo de andar en la gestión y 90 días, son más que suficiente para haber mostrado un plan pre-concebido, sin necesidad de esperar a que las lluvias le quiten la tranquilidad a la población y para justificarse, como antes dijo Roquel, Martínez, Aburto o Villafañe (todos intendentes anteriores) y ahora Cantín, “con la naturaleza no se puede”.

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