Se trata de Normando Tavecchio, de La Punilla. Acaba de ser procesado por desobediencia a la autoridad. En 2001, le ordenaron que le pague una indemnización a una vecina de Mackenna por la muerte de su esposo en un accidente laboral, pero el mandatario se niega a cumplir con la ley
Pero antes de ser intendente, Normando Tavecchio era el panadero del pueblo y la mañana del 29 de marzo de 1996 se desayunó con la trágica noticia de que uno de los empleados que tenía en negro había muerto en un accidente cuando viajaba en bicicleta, desde Achiras a la panadería "La Clelia".
Su primera reacción fue negar todo vínculo laboral con el infortunado peón, Aldo Enrique Toledo, de 37 años. Pero la viuda de Toledo logró demostrar en los tribunales de Río Cuarto no sólo que Tavecchio era el patrón de su esposo sino que, además, ella tenía derecho a que le abonara una indemnización porque el ayudante de panadero murió en un accidente laboral "in itinere"; es decir, cuando viajaba a cumplir con sus tareas.
Así lo ordenó el 25 de octubre de 2001 la Sentencia 129 de la Cámara del Trabajo de Río Cuarto, pero lo inexplicable es que, ocho años después, Tavecchio sigue resistiéndose a cumplir con la Justicia, y ni siquiera se molesta en responder las intimaciones que llegan hasta su despacho municipal.
Para poder efectivizar la medida, se giraron los antecedentes al Poder Judicial de San Luis, pero eso no mejoró las cosas: Tavecchio siguió ignorando la orden de embargar su sueldo y el de su esposa Liliana Dubini, quien es empleada de la Municipalidad de La Punilla.
Como si se tratara de una curiosa broma que queda en familia, quien recibió y firmó cada una de las notificaciones judiciales es la secretaria de Gobierno, Patricia Dubini, cuñada del intendente. Eso sí, de llevarlas a la práctica, nada.
Por eso, el Juzgado Correccional y Contravencional número 2 de Villa Mercedes acaba de procesar al díscolo mandatario por el presunto delito de desobediencia a la autoridad.
El 12 de noviembre último, la jueza Martha Vallica San Martín de Figari señaló en su Auto Interlocutorio 763 que Tavecchio "no solamente desobedeció la orden de trabar el embargo sino que tampoco respondió cuando se lo intimó a que diera razón del incumplimiento, por lo que su conducta debe encuadrarse prima facie en el delito de desobediencia a la autoridad".
Exasperante demora
En 2001, lo que el intendente debía abonarle a la viuda de Toledo, Graciela Rodríguez, eran 33.047,32 pesos. Seis años después, la cifra ya había trepado a 60.097, 41, pero ese monto nuevamente quedó desactualizado.
"Muchas veces me pregunto de qué sirve haber ganado el juicio o que la Justicia te dé la razón si después no puede hacer cumplir lo que ella misma ordena", reflexionó la mujer que desde la muerte de su marido se radicó en Vicuña Mackenna junto con sus dos hijos.
Si la causa se mantuvo en pie todos estos años se debió a su tenacidad. "Mi hijo me dice aflojá un poco mamá, pero no voy a descansar hasta que se haga justicia. No tengo nada, mi hijo mayor tuvo que pagarse la universidad con su esfuerzo, por lo menos quiero dejarles lo que les corresponde", dijo Rodríguez.
Con una leve sonrisa, comentó a PUNTAL: "Sólo me falta hablar con el Papa", porque además de los innumerables viajes a los tribunales de las dos provincias, ella apeló a la sensibilidad de los políticos y redactó una carta dirigida al gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá y otra a la Presidenta de la Nación.
La respuesta, en ambos casos, fue bastante decepcionante: el Gobierno puntano dijo que bajo ningún punto de vista puede inmiscuirse en los dominios de la Justicia y, desde la Casa Rosada, la única evidencia que tuvo de la recepción de su carta, fue una salutación navideña de Cristina Kirchner, a fines del año pasado.
Un accidente con varios cabos sueltos
La vieja foto familiar muestra a Aldo Enrique Toledo junto con sus hijos. Era ayudante de panadería y murió la madrugada del 26 de marzo de 1996 cuando pedaleaba hacia su trabajo por la ruta 30, desde Achiras a La Punilla.
Nunca quedó claro si quien lo atropelló iba en auto o en un camión, su cuerpo quedó tendido en la banquina y quien lo llevó por delante no se detuvo.
La Justicia no pudo esclarecer el hecho y nadie resultó imputado de homicidio culposo. Sólo pudieron determinar que Aldo iba rumbo a la panadería La Clelia.
Los niños de la foto, hoy tienen 21 y 17 años y siguen sin obtener el resarcimiento por la muerte de su padre
Comentá la nota