El intendente de Berisso pide “solidaridad” a los vecinos para rever el valor de las tasas

El intendente de Berisso pide “solidaridad” a los vecinos para rever el valor de las tasas
Para Enrique Slezak, intendente de Berisso, su ciudad se encuentra en un momento de pleno crecimiento, dado por las políticas aplicadas desde el gobierno nacional, pero está convencido que desde el pago chico se tiene que rediscutir la relación vecino-Estado, porque considera que lo que se recauda en concepto de tasas es muy bajo.
"No se puede sostener un municipio con 20 pesos por mes", asegura el jefe comunal en esta charla que mantuvo en la redacción de Diagonales.

–¿Qué significa ser intendente de Berisso?

–Es una carga fuerte, emotiva y de mucha responsabilidad. Durante mucho tiempo uno pensaba que podía transformar las cosas y después te dabas cuenta que era difícil porque había un modelo neoliberal instalado que nos decía cómo teníamos que vivir, qué teníamos que hacer, y qué, cómo y quién tenía que comer. Pero desde 2003 nos demostraron que se puede soñar con cosas como la jubilación para las amas de casa, con que a quienes les robaron los aportes puedan jubilarse o con que se hagan obras que eran impensadas como el terraplén costero o las mil viviendas que se hicieron en esta gestión, que es igual a la suma de las que se hicieron en toda la historia de Berisso.

–Es una ciudad que fue protagonista de muchos cambios en la historia y que también cayó en la parálisis de los ‘90…

–Nosotros tenemos la historia de lucha de los inmigrantes que terminó en el 17 de Octubre. Hay un montón de historia y me parece que hoy nos está tocando un tiro para el lado de la justicia. Hay medidas que han cambiado rotundamente nuestra ciudad como la Asignación Universal por Hijo; las cooperativas; los 150 millones de pesos invertidos en el terraplén costero; el tomógrafo, la sala de pediatría y el mamógrafo en el hospital; las 300 cuadras de pavimento; la posibilidad de que la UNLP se instale en lo que es el ex sanatorio de la carne que va a contar con una extensión a través de la facultad de Medicina, donde se van a poder estudiar las carreras de enfermería, obstetricia y posgrados; tener el desarrollo del puerto que es una obra de 100 millones de dólares en la que la mayoría de los aportes son privados. Hay un cambio de 180 grados de una ciudad dormitorio, como nos tildaron en la década del '80, a esta historia que está creciendo con expectativas fuertes.

–¿Cómo ve al vecino de Berisso?

–Con optimismo. Está reaccionando a esa negación constante de los medios en la que parece que está todo mal. Todavía hay muchos compañeros que no tienen trabajo, pero el que lo tiene puede elegir dónde vivir, comprarse un terrenito y empezar a hacer de nuevo lo que hicieron nuestros viejos.

–¿Qué queda en el debe?

–Lo doméstico. El problema de la relación vecino-Estado, con una capacidad de pago de tributo muy baja. Juntamos casi 1.700.000 pesos por mes de alumbrado, barrido y limpieza, y tenemos casi 4 millones de pesos en gastos por los sueldos, con lo cual gastamos parte de la coparticipación en esto. La deuda más grande que tenemos es la cantidad de calles de tierra y la limpieza de las zanjas. Pero tenemos que sincerar la relación vecino-Estado, porque no se pueden sostener todos los servicios con 20 o 25 pesos por mes. Hay una infinidad de demandas que no coinciden con el aporte que se está haciendo. Vamos a tener que mejorar eso para poder atender los lugares más carenciados, donde los vecinos no pueden pagar y donde necesitan ayuda. El que puede lo debe hacer. Hoy el cable sale 200 pesos por mes y se niegan a pagar 30 para sostener el servicio de la ciudad. Hay que profundizar esta discusión.

–¿Cuál es la salida?

–Hay que debatirlo en el Concejo para ver la posibilidad de aumentar las tasas para poder achicar el costo de la utilización de la coparticipación para hacer frente a los sueldos. No se puede sostener un municipio con 20 pesos por mes. Hay que ser solidario y el vecino debe saber que debe contribuir un poco más.

–¿El tránsito es una de las áreas que puede ayudar a recaudar?

–Tenemos pocos inspectores. Es un tema de educación, pero también hay que sancionar. Los inspectores tienen que sancionar y multar. La única forma de que alguien se cuide de no hacer algo es tocándole el bolsillo. Hay que ser duros y rápidos.

–Hay conflictos puntuales como lo ocurrido en la avenida 66.

–Fue un exceso. Esa obra ha jerarquizado toda la zona sur y ha multiplicado en forma importante el valor de las propiedades. Por prevención los concejales pidieron, y coincidimos, que de noche se tenía que cerrar porque no está iluminada por falta de recursos. Ya nos dieron una parte y cuando nos den la otra la estaremos iluminando. Hubo vecinos que se sobrepasaron porque fueron con amoladoras a cortar los caños para sacar unos portones que se habían puesto para cerrar a la noche en función de disminuir los riesgos de accidentes y preservar a los inspectores que sufrían agresiones por parte de gente que quería pasar. Tenemos las filmaciones de quiénes fueron a arrancar los portones en una actitud impensada para quienes esgrimían derechos constitucionales. Fue un hecho desmedido e instruí al secretario de Gobierno para que haga una denuncia penal. Van a tener que dar una respuesta.

–Había una inversión que se iba a hacer para comprar unas máquinas para hacer asfalto.

–Contábamos con un millón de pesos que nos dio Scioli. Hicimos relaciones con Italia y el default de ellos -de hecho pero no decretado-, hizo que con 200 mil dólares compráramos máquinas que jamás tuvimos. Estaban trabadas en el puerto, pero ya esta semana se van a incorporar para el patrimonio municipal con un costo ínfimo que tuvimos. Estamos orgullosos de poder tener en Berisso una planta municipal que pueda, por consorcios y financiado a través de algún banco, llegar con carpetas asfálticas a lugares humildes o reparar las calles.(

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