Fue intencional el incendio del galpón con los fardos

Fue intencional el incendio del galpón con los fardos
Las pericias que realizaron los peritos de Chivilcoy y de Luján en el galpón ubicado en la calle 568, a 300 metros de la Ruta 30, donde un incendio el pasado 6 de marzo consumió cerca de 11 mil fardos determinaron que fue intencional, descartando que la causa haya sido por causas naturales (fermentación) y por un cortocircuito, porque el lugar no contaba con energía eléctrica.
En una entrevista con el 2º Jefe de los Bomberos Voluntarios de Chivilcoy, Esteban Genaro, consideró a LA RAZON que 'el resultado fue elevado a la Policía local. Si bien se estipulaba desde un principio que el sinistro se había originado intencionalmente, las pericias realizadas por el perito Guillermo Sánchez, y también de Luján, determinaron que el foco se inició desde el portón de ingreso al galpón. Como el lugar está descampado nadie advirtió rápidamente el incendio por lo que se propagó por el interior'.

Genaro consideró que 'los peritos continúan trabajando en el caso'.

Cabe recordar que las pérdidas por el sinistro serían de unos 450 mil pesos aproximadamente, unos 150 mil pesos de fardos y el resto, unos 300 mil pesos, del galpón.

Los 11 mil fardos estibados pertenecían a Marcelo Pascuale, mientras que el galpón, que quedó totalmente destruido, era de Esteban Didonatto.

El siniestro

Los bomberos permanecieron en el lugar durante 26 horas. El siniestro se originó el sábado 6 del corriente mes, después de las 18 horas, cuando la primera dotación de bomberos llegó al lugar, el galpón estaba totalmente incendiado, con el riesgo de que se propague hacia la soja que estaba en pie.

La estructura estaba a punto de colapsar, por lo que se procedió a derribar algunas paredes. Se pidió colaboración a una retroexcavadora de la Municipalidad, para comenzar a retirar los fardos que a medida que tenían el oxigeno suficiente comenzaban arder después de varias horas de haberse iniciado el siniestro.

Un importante trabajo tuvieron los bomberos voluntarios, que debido a la intensa labor las dotaciones iban rotando cada cuatro horas.

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