El proyecto educativo conocido como ITec se propone formar técnicos con conciencia social y ambiental. Ahora cuenta con nuevas instalaciones y pretende sumar más alumnos a los 300 que ya asistían
Las particularidades del establecimiento educativo conocido como ITec son varias. En primer lugar, el proyecto lleva cinco años funcionando como una Asociación Civil sin fines de lucro, aunque recién ahora cuenta con un espacio propio.
La vicedirectora de la institución, María Claudia Menta, explica: “Somos un colectivo de docentes que nos hemos conformado de esta manera y conducimos entre todos, cada uno de distintos lugares, la institución”. La mayor implicancia de esto es que no se busca obtener ganancias, lo que permite que el proyecto sea inclusivo: “El intento es tener la cuota lo más baja posible para que justamente la mayor cantidad de gente pueda acceder a esa formación”, señala la vicedirectora y agrega que además se brindan becas de estudio. Esta vocación inclusiva también se plasma en los horarios, ya que el cursado es a la noche para que quienes trabajan puedan asistir.
Los integrantes de la ONG advierten que la conciencia social es otro de los factores que caracteriza la formación. Se intenta que los estudiantes que en el futuro se desempeñarán en industrias y serán responsables de utilizar tecnologías lo hagan teniendo un compromiso con el ambiente y las futuras generaciones.
A partir de este mes, las cualidades del ITec se potencian y reacomodan dado que trabajarán en un edificio recién estrenado ubicado en el barrio Ranqueles. Esto permitirá que se sumen más alumnos a los 300 que ya integraban el establecimiento. A su vez, se prevé incorporar nuevas tecnicaturas, que se agregarán a las de informática, electromecánica, administración y turismo que ya ofrece la institución.
Por otro lado, la comunicadora del instituto, Julia Pereyra, expresa que también se ofrecen cursos no formales con orientaciones específicas “que dan la posibilidad no sólo de que los alumnos se incorporen a empresas sino que ellos también sean gestores de emprendimientos autónomos”.
Con la participación del barrio
La comunicadora institucional del ITec expresó que uno de los principales desafíos en esta nueva etapa es establecer relaciones con los vecinos de la zona. “Creemos que tenemos la obligación y es una opción política el vincularnos con la gente del lugar y tener la mayor amplitud para que ellos también puedan tener acceso a la educación superior, de oficios y demás”, sostiene Julia.
Este año el establecimiento prevee integrar al barrio Ranqueles mediante una capacitación laboral que surge de un convenio firmado entre la Red Argentina de Cooperación para la Educación Tecnológica y la Formación Profesional y el Ministerio de Trabajo de la Nación. Dicho proyecto se pondrá en marcha en todo el país y está destinado fundamentalmente a jóvenes, desocupados y beneficiarios de planes sociales.
En el caso del ITec, Julia Pereyra explica que el contenido de la capacitación se definirán en base a las necesidades y demandas de los habitantes de la zona. Para ello se está comenzando a establecer vínculos con organizaciones sociales y centros comunitarios del sector y a través de esos espacios se intentará “abrir la iniciativa para que todos podamos proponer”, señala la integrante de la ONG.
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