Instituto empató 1 a 1 con Boca Unidos: un equipo que es 2 en 1

Instituto empató 1 a 1 con Boca Unidos: un equipo que es 2 en 1
La Gloria es un equipo de mitad hacia adelante y otro de mitad hacia atrás. Y eso lo pagó anoche, al no poder sostener la ventaja mínima. El empate 1-1 ante Boca Unidos lo dejó partido al medio.

Parece que alguien decidió dividirlo a Instituto. Lo partió al medio. Y eso sin duda que se nota y mucho. Anoche, ante Boca Unidos de Corrientes por la fecha 25ª de la B Nacional, el equipo de Alta Córdoba fue como esa rajadura en tu casa que sabés que en cualquier momento va a hacer eclosión. Pero que está ahí, que no la solucionás vaya a saber por qué. Y la gente se fue así a su casa: rajada, partida. Por un 1-1 que nadie quería. Pero que todos vieron llegar.

Esto estaba cantado desde hace varios partidos y una noche se evidenció más de la cuenta. Eso quedó claro ante los correntinos anoche. El equipo de Elvio Agüero volvió a sufrir, pero esta vez de manera más evidente que nunca, que es dos equipos en uno. Que está dividido.

Y que todo lo bueno que puede hacer de mitad de cancha hacia adelante, lo termina sufriendo de mitad de cancha hacia atrás.

Y eso que tiene la presencia de uno de los grandes arqueros en la historia del club, reciente y pasada. Y ese arquero es Julio Chiarini. Desde hace tres temporadas que es así: el de Oliva te salva las papas en los peores momentos. Cuando tiene que aparecer, ahí está Chiari. Pero anoche ni Chiari pudo salvarlo. Porque Instituto es una cosa cuando ataca y otra cosa cuando defiende. Muy distintas y disímiles una de otra.

Por eso fue capaz de llegar al gol en la cabeza de Pablo De Miranda, a los 34 del primer tiempo cuando estaba pasando su peor momento en el partido. Porque el equipo de Agüero es un equipo que ataca bien, que tiene fútbol. Y cuando no ataca bien ni tiene fútbol, también se encarga de generar alguna situación. Por la pericia de Favalli, la velocidad de Burzio o López Macri; o el oportunismo de Juan Martín.

Pero claro, atrás es otra cosa. Y anoche fue una pesadilla realmente desde el PT, en el que Masuero no pudo hacer pie ante Bastianini. Y eso complicó a sus compañeros, ante un equipo desbalanceado, es cierto. Porque tiene pocos hombres de marca en el medio (lo de Correa fue bueno, mucha actitud, pero no alcanza a tapar todos los baches).

Así, llegaría ese empate cuando el partido ya se moría, con autoría de Dening. Fue un parto la segunda mitad para el Albirrojo. Apenas pudo tener la pelota y se dedicó a aguantar y aguantar en su arco un final que no llegaba. Jamás llegaba. El reloj no corría y la ansiedad y los nervios crecían en forma exponencial. El gol fue una consecuencia. Algo que se viene viendo desde hace tiempo, pero anoche lo desnudó por completo.

Instituto es un equipo partido, divido en dos. Que necesita sumar y sumar en esta B Nacional mirando a futuro. Pero que no podrá seguirlo haciendo mientras no solucione sus problemas defensivos.

Aún hay camino por recorrer. Pero deberá arreglar su casa para poder animarse a algo más.

Comentá la nota