Se instalaron 120 alarmas solidarias en barrios en lo que va del año

Se instalaron 120 alarmas solidarias en barrios en lo que va del año
La gobernadora Lucía Corpacci ordenó la compra de 500 nuevas alarmas para ser instaladas en zonas vulnerables.
En lo que va de 2013, se implementaron 120 alarmas solidarias en la Capital, logrando así que el sistema de prevención contra la inseguridad esté presente en más de 400 domicilios. Las alarmas solidarias son una realidad en Catamarca de tal manera que la propia gobernadora ordenó la compra de 500 de estos dispositivos de seguridad para ser instalados en zonas estratégicas.

En 2010, el diputado Hugo Argerich resolvió “importar” el sistema desde la provincia de Córdoba, donde venía ejecutándose con éxito. Sin costos para los vecinos, el sistema se nutría de aportes propios o la colaboración eventual de algunos dirigentes políticos. Barrios como las 150 Viviendas, 20 de Marzo, Policial, Villa Cubas, Pucará, Luis Franco, Altos de Choya, El Milagro; Los Periodistas, etc. fueron de los primeros en poner en práctica y ver los resultados de esta iniciativa.

En vista de los resultados, distintos ciudadanos fueron organizándose para adquirir los dispositivos por sus propios medios o para pedirlos a las autoridades. La subsecretaría de Seguridad no se mantuvo ajena al fenómeno y salió a instalar alarmas solidarias en ciertos sectores de la ciudad.

Las alarmas solidarias consisten en dispositivos de seguridad domiciliarios, carteles indicadores en las casas y en las esquinas de las zonas protegidas y el compromiso de los vecinos de colaborar para su correcto funcionamiento.

El sistema, simple pero práctico, se acciona en aquellos casos de emergencia que requieren la presencia policial. Quien divisa un ilícito o actividad sospechosa oprime un pulsador que enciende la alerta, dejándola encendida hasta que la policía llegue a brindar auxilio.

El resto del vecindario, como está previamente acordado, activa también sus alarmas y llaman a la policía, pero al cabo de dos minutos las apagan, a los fines de estar alertas pero a la vez identificar a la vivienda afectada. Las alarmas además, logran frenar casos de violencia de género o se usan en casos de accidentes domésticos.

2013, año récord

El corriente año, aún con tres meses más por delante fue cuando más alarmas solidarias se instalaron desde que se resolvió comenzar con las mismas, totalizando 120 hogares protegidos. Durante 2012 se hizo lo propio en 91 domicilios, mientras que en 2011 la cifra era de 88.

La mayor demanda de alarmas solidarias y organización de vecinos responde al incremento de hechos delictivos registrados a diario, que llevan a los ciudadanos a buscar alguna manera de protegerse sin tener que llegar al punto de armarse. En cuanto a la distribución por zonas, el norte de la ciudad lidera ampliamente la cantidad de zonas protegidas con 198 alarmas, seguido por el sector oeste con 120. Los datos se completan con 50 alarmas en el sur y 31 en el oeste capitalino.

El barrio que acogió la cuestión de las alarmas solidarias en mayor número es nada menos que Villa Cubas, donde 35 vecinos protegen al resto. Luego siguen los barrios Los Ceibos-500 vv. (31), Los Periodistas (29) y General Paz (22).

La instalación de un equipo de éstos, entre materiales y mano de obra ronda los 350 pesos. En ocasiones anteriores, Argerich había manifestado que “todos los vecinos que tienen esta alarma se sienten seguros, vieron notablemente que los delincuentes no se animan a ingresar a sus viviendas ya que los carteles que indican que la zona está protegida los hace temer y desisten de sus malas intenciones”.

“A veces no alcanza con gritar”

“No sólo ayuda en la delincuencia, sino que a veces hay accidentes domésticos o situaciones de familia y con las alarmas uno puede socorrer al vecino, si me das a elegir, del 1 al 10 les pongo un 10 a las alarmas solidarias, estoy muy agradecida de esta medida”, relató a este medio Érica Maturano, del barrio Los Periodistas. Desde 2011, el mencionado barrio cuenta con 20 alarmas ubicadas en distintas casas. “Fue muy fructífero desde el principio, en nuestra cuadra ayudó mucho. Es una opción antes que no tener nada, este barrio es prácticamente el último de la ciudad y a veces no alcanza con gritar”, agregó la vecina.

En cuanto a casos exitosos del uso de este sistema, recordó el caso de una mujer embarazada, de un niño que se golpeó accidentalmente y varias ocasiones de robo que fueron alertadas y neutralizadas, una de ellas en su propio domicilio.

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