Los inspectores municipales a veces no dan abasto para controlar toda la capital

Soto, director de la Policía de Tránsito y la Vía Pública, dijo que no cubren sólo el centro, sino también otras zonas. Los controles se realizan durante el día y la noche, incluso los fines de semana. "En los operativos deben actuar diversos organismos".

Las áreas a cubrir y los tiempos en que deben darse los controles exceden las capacidades del personal que ejecuta la tarea. Tal idea podría resumir lo que pasa con los inspectores municipales, encargados de controlar que no se dé la venta callejera. De allí que en ciertos momentos del día, y en determinadas zonas se note su ausencia.

El razonamiento se desgrana de los dichos del titular de la Dirección de la Policía de Tránsito y la Vía Pública, Carlos Soto. "Los operativos se realizan durante todo el día; incluso los fines de semana. Sólo que muchas veces nos encontramos en inferioridad numérica, frente a los ambulantes; por ejemplo, los sábados y domingos debemos controlar la venta ilegal que se da en el parque 9 de Julio; y los viernes, en la feria de Villa Luján", afirmó.

Soto aclaró que el personal con el que cuenta sí percibe horas extra, lo que le permite llevar adelante los operativos en distintas horas del día o la noche. Pero más allá de eso, advirtió que el problema no se circunscribe al área que administra; ni siquiera, al municipio capitalino, solamente. "Deben actuar diversos organismos del Estado; por ejemplo, Gendarmería y Aduana, para detectar si la mercancía se introduce ilegalmente al país. Además, nosotros avisamos a la AFIP cuando detectamos casos de comerciantes locales que entregan sus productos para que el mal llamado vendedor ambulante -porque se trata de venta ilegal- los venda", dijo. LA GACETA preguntó si se habían detectado estos casos; Soto respondió afirmativamente. Esto confirmaría la versión de los vendedores ambulantes, de que los propios comerciantes les venden los productos; hasta habían amenazado con mostrar las facturas.

Además de señalar las reparticiones estatales que deben actuar en el control de la venta ilegal, Soto pidió la colaboración de la gente. "Hay oferta porque hay demanda; ayudaría mucho que la gente comprenda que, con su compra, contribuye a la venta ilegal".

Cajón con cascotes

El funcionario negó que los operativos se den en forma violenta. "Los inspectores se acercan al infractor, le entregan el acta y lo invitan a que desista de continuar con la infracción", explicó. Agregó que la presencia de la Policía se hizo necesaria para evitar que agredan a los municipales. "Ayer (por el jueves) los ambulantes tenían cajones llenos de cascotes, para lanzar sobre los inspectores, que no llevan ni escudos ni un bastón", dijo.

Soto recibió a LA GACETA en su despacho, mientras ambulantes bloqueaban, como en días anteriores, las esquinas de Córdoba y Maipú y de 24 de Septiembre y Entre Ríos, en reclamo de que les permitan seguir con su actividad hasta el 10 de enero, para luego sentarse a dialogar. "Piden cosas que están fuera de mi esfera de acción. Yo recibo una orden y debo cumplirla. Y aquí hay un fallo judicial de por medio. No está dentro de mis atributos dar plazos", explicó.

Finalmente, El funcionario respondió a los cuestionamientos del secretario gremial del sindicato de vendedores ambulantes, Claudio Robledo, que sugería que Soto se manejaba con cierto autoritarismo, y vinculaba esto con su pasado militar (es teniente coronel -r-). "Que alguien me diga qué tiene de autoritario pretender que se cumplan con las normas. Es preciso recordar que hay ordenanzas, decretos y hasta una disposición judicial. Yo puedo ser militar (r), cura o civil; pero lo único que busco es que se cumpla con la ley", aseveró

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