Los controles de Inspección General sobre la realización de fiestas privadas, con el cobro de entradas, venta de alcohol y presencia de menores, evitaron la realización de nueve eventos de este tipo, desde diciembre del año pasado.
Sobre las tareas de investigación, en las que participa también personal policial, la funcionaria señaló que “hicimos un trabajo que iniciamos en noviembre del año pasado y un trabajo de investigación con el recorrido de los inspectores y la denuncia de vecinos. Es muy difícil suspender una fiesta cuando ya comenzó, como nos sucedió el sábado pasado”.
“Es una cuestión de seguridad y control del alcohol, las invitaciones se hacen por las redes sociales, no se venden entradas sino que el ingreso es a través de una lista. Hay gente imputada en varias causas, que encontramos en los barrios con estas listas y cobrando para acceder a estas fiestas”, indicó.
Acerca del procedimiento que se sigue, puntualizó que “se les avisa a la gente que ingresará a una fiesta privada que está prohibida, y hacemos control de menores. En la primera que fue en diciembre, había más de 600 menores invitados”.
Además, Graciela Barco confirmó que “la mayoría de estas fiestas se da en quintas camino al Balneario, también en Cerrito Colorado o Petit France. Por lo general son alquiladas, así que nos contactamos con el dueño o el intermediario del alquiler, en el caso de que nos permitan por escrito para acceder a la finca. Adentro nos encontramos con equipos de música, baños químicos, mucho alcohol y varios freezer, así que suspendimos el evento y dejamos un patrullero en la puerta”.
“Llevamos realizados operativos en nueve fiestas similares”, apuntó.
Por otra parte, la titular de Inspección General destacó que “dentro de una propiedad privada se arman estos bailes, que no cuentan con las instalaciones eléctricas adecuadas y no hay seguro de ningún tipo, de responsabilidad civil, no se paga impuesto por la venta de bebidas alcohólicas y el acceso o retiro del lugar es complicado, porque se hace por rutas”.
“Por ahora tenemos en vista tres fiestas más que están programadas, y estamos tratando de hablar con los dueños para ver de qué manera poder evitarlos. El sábado pasado tuvimos muchísimos llamados de vecinos del Cerrito Colorado porque hubo peleas y problemas, pero los chicos nos cerraron el acceso. Nos comunicamos con los dueños a las 4 de la mañana, pero no pudimos hacer nada en ese caso”, adelantó.
También dijo la funcionaria que “tenemos siempre reacciones violentas, antes, durante y después, porque muchas veces los jóvenes están muy alcoholizados”.
“Hace diez meses que estoy al frente del área, y si bien trabajamos en forma continua, no estoy conforme con los resultados porque por ejemplo, se hicieron dos fiestas el 24 y 31 de diciembre pasado que no pudimos suspender”, subrayó Barco.
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