Insólito: dormía y se salvó de morir aplastado por un colectivo descontrolado

Insólito: dormía y se salvó de morir aplastado por un colectivo descontrolado
Es un hombre al que le cayeron escombros y una puerta encima. Fue porque un micro de la línea 47 chocó y se estrelló contra una casa. Tiene 4 costillas rotas.
En una de las madrugadas más frías del año. Susana Nolibos se despertó como en una pesadilla: un ruido terrible y desconocido la hizo saltar de la cama, las paredes de su casa se habían sacudido. Le llevó un rato entender. Un colectivo chocó con un auto y se incrustó en una de las habitaciones de su casa, donde dormía un amigo de la familia que salvó su vida de milagro. Ayer por la tarde el hombre estaba internado en terapia intensiva.

A las 4 de la mañana el interno 108 de la línea 47 –que va desde el Autódromo Galvez hasta Chacarita– chocó con un Volkswagen Fox que terminó incrustrado contra un árbol. El Fox quedó destruido y el asiento del acompañante prácticamente desapareció con el choque. Igual que la trompa del colectivo, cuyo lado derecho entró en la vivienda de Albariños 405 y tiró una pared de 45 centímetros de ancho. El conductor del ómnibus sufrió golpes leves, pero dos de las personas que iban en el auto seguían anoche internadas.

Aún antes de salir a la calle para entender lo que había pasado, Susana tuvo que buscar entre los escombros a su amigo Ricardo (de 47 años) que dormía en una habitación, justo en la ochava de Albariños y Acassuso. En medio de la noche se escuchaban sus gritos. “Ricardo estaba durmiendo y quedó atrapado entre los escombros y una puerta de hierro, que daba a la calle, y que el colectivo tiró”, contó Virginia Habbig, hija de Susana.

Por la tarde toda la familia ayudaba a la mujer (de 63 años y vecina del barrio de Liniers de toda la vida) a remover escombros. Estaban muy conmovidos por la suerte de Ricardo. “Primero fue trasladado de emergencia al hospital Santojanni. Cuando estuvo fuera de peligro, lo llevaron a un sanatorio”, contó Virginia. El hombre tiene cuatro costillas rotas y neumotórax, por eso estaba en terapia intensiva.

Entre la desgracia de las pérdidas y la suerte de que Ricardo haya salvado su vida, la familia también buscaba a Naomi, la gatita de la casa. “En medio del choque, desapareció. No sabemos si está entre los escombros o si huyó corriendo del miedo”, contó acongojada Virginia.

El SAME llegó en pocos minutos tras el choque: “Para sacar a los heridos del auto tuvimos que trabajar con los bomberos. Fue un choque terrible. En el Fox iban tres personas, dos sufrieron traumatismo de cráneo y hay que esperar hasta el domingo para ver cómo evolucionan. La otra que iba en el auto sufrió politraumatismos”, contó el director del SAME, el médico Alberto Crescenti. En el colectivo hubo diez heridos, que tuvieron que ser trasladados. En el lugar trabajaron siete ambulancias y un equipo de triage de emergencia (un método que permite seleccionar y clasificar emergencias, dependiendo de la gravedad de los pacientes).

Durante la mañana también llegó la Guardia de Auxilio y los especialistas de Emergencias del Gobierno porteño. Néstor Nicolás –subsecretario de Emergencias de la Ciudad– le contó a Clarín: “Primero se verificó que no hubiera ningún tipo de riesgo estructural. En estos casos es muy común que pueda desprenderse la mampostería o incluso que pudiera caerse lo que quedaba de pared. Se reforzó una viga que forma parte de la estructura de la casa y se realizó un tapiado de madera en toda la ochava”.

Ayer los vecinos del barrio estaban muy preocupados: “Esta es una zona tranquila, por eso muchos circulan más rápido de lo que se puede y para los vecinos es una preocupación. Ya hemos reclamado semáforos o lomos de burro”, contó Emilse (ver “ Reclaman un...”). En una tarde de sol radiante y fría, los vecinos y la familia de Susana Nolibos se acercaron para remover escombros y para ayudar con el comienzo de la reconstrucción de la casa, que quedó con un enorme boquete.

Comentá la nota