El secretario de Gobierno del Municipio, Mauro Gorer, reafirmó su postura y pidió que la comunidad se llame a un sinceramiento y debata la iniciativa.
El funcionario insistió con ese proyecto y llamó a la comunidad juninense a debatirlo y no esperar solo que “las soluciones provengan del Estado”.
“Más que un proyecto, es un tema que debe debatir la sociedad, me parece que es necesario un sinceramiento de todos aquellos que tenemos una participación en política, de los padres, de las instituciones y de todos los ámbitos. Hay comportamientos humanos que se van modificando y por eso es importante que la comunidad los analice y tome decisiones al respecto”, dijo Gorer en declaraciones al programa Reporte Especial, que se emite todos los martes a las 21 por TeleJunín.
Para el secretario comunal, la conflictividad que hay en la sociedad “en la noche se ve incrementada por el consumo de alcohol y de sustancias ilegales, que afecta a la juventud y a los demás componentes de la población”, por lo cual él propone -entre otras cosas- bajar la edad para ingresar a los boliches bailables.
“Si un padre no puede contener a su hijo de 16 o 17 años y decirle que se quede en su casa, y el chico no puede entrar a una confitería porque está prohibido, ese adolescente se va a quedar pasando toda la noche en la calle con todos los peligros que ello implica. Lo que sucede es que muchas veces los padres no se quieren hacer cargo y le pasan toda la responsabilidad al Estado”, manifestó.
Además, relativizó el hecho de que en un mismo recinto recreativo coexistan menores y mayores. “Estamos hablando de chicos de 16 o 17 años que hoy ya tienen contacto con mayores, de 18 o 19 años, porque no estamos hablando de personas de 40 o 50 años. Además, hoy ya tienen contacto en otros ámbitos. Por ejemplo, si vamos a una escuela nocturna vamos a ver adolescedntes compartiendo aula con gente mucho más grande y no veo el motivo para que esto no suceda. Es una situación que sin lugar a dudas debe legalizarse”, expresó Gorer.
A su criterio, la actual prohibición genera que jóvenes de 16 y 17 años ingresen a boliches adulterando sus documentos o sin más trámite que la complicidad del portero de turno, o que permanezcan sin rumbo por la calle en horas de la noche, o más inseguro aún, que concurran a las ya citadas “fiestas privadas” que en la actualidad han proliferado, tal como lo señalé en el punto anterior.
“Si se considera un riesgo que los jóvenes de dieciséis a dieciocho años concurran a establecimientos de expansión nocturna en los que se expenden bebidas alcohólicas, – sin perjuicio de poder mantenerse la prohibición de venta a dicha franja etaria-, la experiencia ha demostrado que son más eficaces las medidas educativas y preventivas que las prohibitivas”, manifestó.
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