En una jornada verdaderamente maratónica que comenzó a las 8.30 y se prolongó hasta cerca de las 14 de ayer, el gobernador Gildo Insfrán dejó inaugurados siete edificios escolares en tres colonias rurales del departamento Pilcomayo.
El mandatario estuvo en Ceibo Trece, Paso El Angelito e Isla Puén donde no solamente demostró la transformación allí registrada por imperio de las obras de infraestructura económica y social allí edificada sino, sobre todo, porque el paso del tiempo demostró que la integración natural que se daba entre criollos y las comunidades aborígenes se había convertido en una suerte de piedra basal para promover el modelo inclusivo que pondera la identidad cultural de los formoseños.
En una jurisdicción que tiene cercanía con colonia La Primavera y Laguna Naineck, Insfrán hizo gala de la elaboración de una historia propia al evocar a personalidades como el pastor Alberto Fernández, al que lo ligó una estrecha y sincera amistad así como a maestros y dirigentes que contribuyeron para que esa zona del nordeste provincial alcanzara en la actualidad significativos niveles de progreso.
En esa recordación, mencionó el encuentro que mantuvo hace casi treinta años con dirigentes de las más variadas ideologías políticas y pertenencias partidarias, porque la esencia de sus objetivos tenía que ver con la necesidad de crear las condiciones para que esa región formoseña acopiase el caudal de obras y medidas reparadoras que le permitiese a sus habitantes realizarse en su propia tierra y aportar decididamente al haber provincial y nacional.
“Muchos no eran compañeros, pero sí amigos y con ellos podíamos hablar y ese es el modelo de integración que planteamos en donde compartimos el mismo espacio personas sin distinciones de ninguna naturaleza a partir del convencimiento de que no pueden haber diferencias entre seres humanos”, expresó.
“Es cierto que hablamos una lengua diferente; pero hoy lo escuchamos a Ceferino Fernández, quien habló en nombre de los padres de los alumnos de la nueva escuela y lo hizo en su lengua materna, en guaraní y en castellano; cualquiera que llegue de afuera nos mirará con recelo y hasta con desprecio al escuchar esto porque hay mayor respeto hacia los que se expresan en inglés, francés o en alemán”, expuso.
“Pero esto es riqueza cultural”, significó para hacer notar que “los formoseños hablamos la lengua de nuestros orígenes aunque reconoció que siempre se asigna mayor valor a las lenguas foráneas, para manifestar su orgullo por lo que tenía oportunidad de escuchar “porque este es el proceso de integración que nosotros proponemos”.
Los que confunden
Insfrán no dejó de aludir a las situaciones confusas que se registran como consecuencia de la prédica de quienes desembarcan, sobre todo en las comunidades de originarios, con el propósito de provocar divisiones y la confrontación que altera la tradicional paz social de los formoseños.
“No van a poder con nosotros porque venimos con la verdad y estamos trabajando con ustedes desde el amor, desde el compromiso porque los queremos como seres humanos y no como instrumentos de la ambición de nadie”, expresó el gobernador a los pobladores y en particular a los indígenas de la zona.
Lejos de alterarse ante esa circunstancia, explicó que todos ellos “pueden visitarnos y producir confusiones momentáneas entre nosotros”, apelando entonces al énfasis para asegurar que “no van a lograr su objetivo porque a esas confusiones momentáneas las disipamos con el diálogo y el encuentro permanente que tenemos con ustedes”.


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