Drysan dijo “este es un acontecimiento muy importante, estamos contentos de ver un edificio tan lindo”El obispo diocesano de la Iglesia Anglicana de la región norte de la Argentina, Nicolás Dryson, remarcó “los muchísimos avances en infraestructura” que se registran en el oeste provincial, a la vez que puso de relieve que “el gobierno de Formosa prevé mucho respeto , diálogo y participación” ...
Drysan resaltó que “este es un acontecimiento muy importante para nosotros, estamos muy contentos de ver un edificio tan lindo, pero más que eso, lo que significa el aporte de la provincia a la obra de la iglesia, de hecho todas las iglesias tenemos una meta, un propósito dado por Dios de dar a conocer las buenas noticias de Jesucristo y es para todos los ciudadanos, aunque nuestra iglesia durante más de cien años se dedicó mucho a la obra del pueblo indígena y nuestro llamado es a toda la nación y ver de esta forma el apoyo del gobierno, el poder trabajar juntos dentro de todas las comunidades es un aliciente muy grande para nosotros y nos gustaría que el mensaje del Evangelio llegue a todas las personas por eso estamos contentos y sobre todo en este día con la presencia del gobernador y las autoridades y muchas visitas entre nosotros”.
Posteriormente, al aludir a la misión pastoral, puntualizó que “nosotros llevamos en la zona más de cien años, yo personalmente casi cuarenta y hemos vistos muchos cambios en esta zona. Hubo una época en que estaba totalmente aislada en el sentido del contacto con la ciudad, contacto con el inmigrante europeo digamos”.
Posteriormente, hizo hincapié que “la situación del indígena ha cambiado muchísimo en este país, ahora hay muchas mas leyes, cambió la Constitución, hay un derecho, mucha emancipación de lo que era un pueblo muy marginado y hay que apoyar las gestiones a favor de los más marginados sino los que por su cultura se debe respetar una vida diferente, entonces creemos que la integración va junto con el respeto a las diferencias”.
Recordó todas las vicisitudes que vivieron en esa zona hace cuarenta años, “todo lo que se llevó el río Pilcomayo, San Andrés, San Martín, Yuto, Puerto Irigoyen, Sombrero Negro, y eso motivó un cambio de lugar y una fragmentación, entonces los recuerdos ayudan a mantener las raíces pero nadie quiere volver atrás. Estar ahora en este lugar es el desafío un pueblo moderno y el indígena tiene un genio de adaptarse a su medio por eso no pierde su tradición, se adaptan muy rápidamente al cambio”.

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