INSFRAN HABLO DE LA PRIMAVERA PERO NADA DIJO DE LOS MUERTOS

El gobernador Gildo Insfrán por primera vez se refirió a los trágicos hechos de La Primavera, no expreso dolor ni arrepentimiento, culpo a la oposición, ni se acordó de los muertos y ratifico el rumbo de su gestión "del que no se va a desviar un solo centímetro" advirtió.
En Formosa murieron injusta innecesariamente dos personas, un aborigen de 52 años y un joven oficial de la Policía con todo el futuro por delante, mientras otro se debate entre la vida y la muerte en la sala de terapia intensiva del Hospital de Alta Complejidad, pero los principales responsables no dicen nada al respecto.

La indiferencia oficial agiganta el dolor de los compañeros de servicio y la familia del oficial principal Ever Falcón, padre de dos niños, cuya muerte se pudo haber evitado, o debió servir para algo, el "Bobi" como lo recuerdan cariñosamente sus camaradas de la Comisaría del Barrio Guadalupe, era deportista, una excelente persona, y por la orden insensata de alguien, que hoy no da la cara, lo llevaron a reprimir a la Colonia La Primavera.

INNECESARIAS

El Ever nacido y criado en Bartolomé de las Casas una localidad con una importante colonia de Aborígenes, no recibió los mismos honores que en su oportunidad se le dispensara al oficial Gustavo Ramón Bini que lo velaron en la propia institución policial y con todos los honores y homenajes que se merecía, tal vez porque la muerte de Bini fue más comprensible, producto de su propia valentía, y en el cumplimiento heroico de su deber.

Lo de Ever no, al "bobi" lo llevaron desde Formosa por decisión equivocada, apresurada de alguien, a reprimir un grupo de aborígenes que reclamaban por la tenencia de sus tierras. Aborígenes que tenían los ánimos caldeados de cuatro meses de `protesta sin ser escuchados, cansados de los atropellos y las persecuciones de la Policía de Laguna Blanca.

Aborígenes que esa mañana fueron atacados a tiros por Jorge Celias y compañía, y después otra vez por los Celias y la policía de Laguna blanca, que en esa oportunidad actuó en respaldo del terrateniente e intento desalojarlos sin orden judicial.

¡ASESINO!

A Ever Falcón lo llevaron desafortunadamente a desalojar una ruta donde debía haber actuado Gendarmería Nacional. Claro, como Gendarmería no lo iba a hacer sin orden judicial, ni apresuradamente, armaron la escena buscando el pretexto para actuar, y allí murió un oficial de la policía de la provincia, producto de una decisión política autoritaria y delirante. Tal vez por eso el Jefe de Policía Bernabé Escobar debió escuchar el grito de "asesino" por parte de una joven en el velorio de Ever.

La otra muerte innecesaria fue la del aborigen Roberto López, identificado inicialmente como Sixto López, a quien no nos referimos, porque ellos ya no esperan nada de este gobierno, menos que se compadezcan por los crímenes que provocaron con la decisión de mandar a reprimir.

GILDO INFRAN

Dijo que en la provincia se mantendrá inalterable el modelo de gestión del que "no se habrá de desviar un sólo centímetro a causa de los agoreros y de los que pretenden sembrar la discordia entre los formoseños", lamentando que entre ellos haya comprovincianos que "tiran la piedra y esconden la mano" provocando situaciones que considera injustas para el pueblo de la provincia.

"Nosotros seguiremos trabajando en la construcción de la unidad pero en base al amor, la organización y la solidaridad y esa será nuestra respuesta permanente a todas estas cosas que nos duelen a todos y más aún cuando desde lugares distantes se refieren de manera injusta, algo que los formoseños no nos merecemos", anunció para subrayar que "lo más injusto es que exista gente que se dicen ser formoseños y que son partícipes y actores intelectuales de todas estas cosas".

Gildo Insfrán aludió a los acontecimientos que tuvieron difusión nacional, recordando las expresiones de Arturo Jauretche en el sentido de que "el arte del enemigo es desmoralizar y entristecer a los pueblos, porque los pueblos tristes no vencen. Y por eso nosotros, con alegría, seguiremos defendiendo nuestro modelo formoseño".

CULPA DE LA OPOSICION

La brutal represión a los alumnos del Colegio Nacional que escandalizo al país fue "culpa de la profesora Patiño", el sangriento desalojo y las muertes innecesarias "culpa de la oposición", para colmo la versión oficial con manoseo de una oficial y todo, desmentida por sus propios protagonistas, no se la creyó nadie, a tal punto que la mayoría de los medios ni la publicaron siquiera.

Para colmo la justicia tampoco da garantías, y su accionar fue lamentable, 28 aborígenes detenidos y ningún policía demorado, "quien dio la orden de quemar ranchos, documentos y bicis", el único que reconoció haber disparado primero a la mañana, y que públicamente desmintió la versión oficial, no le secuestraron el arma ni lo llamaron a declarar siquiera.

Lo cierto es que nadie de la oposición, ordeno la movilización de las fuerzas de la capital, la brigadas antimotines y dos jaulas con caballos de la policía montada para perseguir asta los montes a los originarios. Lo cierto que el escenario se armo con anterioridad y la orden de reprimir llego por "orden superior" desde muy arriba, tan arriba que hoy no dan la cara.

Mientras familias formoseñas lloran sus muertos, curan sus heridos y esperan respuestas. Los responsables se lavan la mano y ni se acuerdan de los muertos que por años deberán cargar en sus conciencias.

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