La iniciativa propuesta por un concejal capitalino para aplicar la ordenanza que determina la circulación de ómnibus durante la madrugada de los fines de semana, promueve ciertos reparos por otros factores del sector. Se admite que no existen garantías de seguridad para los choferes. Escasa demanda del público-usuario.
De prosperar la solicitud realizada, se verá paliado en cierto sentido el déficit de movilidad que deben padecer cientos de jóvenes que durante todas las jornadas, detalladas anteriormente, se ven impedidos de acceder a un servicio de este tipo, ya que con la aplicación de la Ley 4 AM, el horario de cierre de boliches complicó la cultura del desvelo en los adolescentes tucumanos.
En este sentido, el edil presentó un proyecto de resolución donde se consigna que que por intermedio de la repartición correspondiente, el Ejecutivo Municipal proceda a dar estricto cumplimiento a lo dispuesto por la normativa 3.750/06. Además, se emplaza a que la Intendencia informe en el transcurso de 15 días sobre los cursos de acción implementados para su cumplimiento.
"El transporte público de pasajeros es un servicio elemental para la sociedad, ya que es a través de éste que una gran cantidad de ciudadanos se movilizan todos los días, para acceder a servicios de salud, instituciones educativas, lugares de trabajo, esparcimiento", indicó Pellegrini para justificar la idea por él planteada.
Asimismo, puntualizó que durante el período o jornadas aludidas, la prestación de dicho servicio resulta indispensable ser dispuesta en un lapso de tiempo que abarque la franja horaria desde las 23.00 hasta las 5.00 de la madrugada. En tanto, propuso que a partir de la 1.30, la frecuencia entre las diversas unidades sea de 30 minutos.
En tanto, desde la Asociación Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (AETAT), su titular, Cristóbal Cazorla, señaló que este tópico debe ser analizado en profundidad ya que en su momento fue desestimado, pese a estar reglamentado, ya que desde el sector se aludió a dos factores determinantes, como lo fueron la problemática de inseguridad que se impone en los horarios especificados, como así también la escasa demanda por parte de los mismos usuarios.
"La relación que nosotros estudiamos en base a las variables costo-beneficio, dado el nivel de riesgo que implica tanto a los choferes como así también a las unidades que circulan por sectores de la ciudad muy peligrosos para su integridad, posibilitó que, en su momento, se establezca un amplio consentimiento de abandonar este servicio", resaltó Cazorla.
Sin embargo, sostuvo que desde la rama empresarial se manifiestan dispuestos a entablar un análisis de la situación para allanar un camino que posibilite la implementación de este sistema. Aunque aclaró que "todavía percibimos que no están dadas las condiciones que nosotros exigimos para poder avanzar en tal sentido. Además, no hemos sido puestos al tanto sobre la propuesta que elevó el concejal".
Casi en idéntica línea se expresó el titular de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) César González quien destacó que "en un primer momento, desde la institución, se adhirió a la normativa. Pero, con el paso del tiempo, la situación se tornó insostenible ya que el miedo se apoderó de los choferes ante los innumerables y repetitivos casos de delincuencia que sufrían a diario".
Al respecto, recordó que desde las instancias abocadas a programar y ejecutar vías de control se determinaron "compromisos que no llegaron a sustentarse en los hechos, lo que propició la nulidad de garantías por lo que los choferes nos sentimos indefensos y desprotegidos".
González argumentó que en caso de prosperar la iniciativa lo ideal sería afectar como máximo dos unidades por cada línea de colectivos para la prestación del servicio, el cual debería extenderse desde las 1.00 hasta las 4.30 de la madrugada, en tanto estimó que la frecuencia es un tema a debatir entre todas las partes intervinientes. "Debemos dejar en claro que de ninguna manera nos oponemos a este tipo de decisión, solamente exigimos medidas de seguridad serias. No queremos padecer los hechos violentos del que somos víctimas", recalcó.
Finalmente, coincidió también con los conceptos vertidos por Cazorla en referencia a la utilidad que significa aplicar el servicio, dado que este factor tiene que ser puesto a consideración de cada una de las concesionarias puesto que, en razón de las zonas de cobertura en el recorrido estipulado, existen líneas que poseen una mayor demanda de pasajeros.
"Primero están las voces a favor de esta normativa, pero después vemos que circulan coches vacíos que no llegan a levantar ni dos pasajeros. Hay que tener en cuenta si en verdad tenemos la suficiente cantidad de público usuario que requiera el servicio", insistió el titular de UTA.
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