La inseguridad produce una concreta pérdida de libertad

La inseguridad produce una concreta pérdida de libertad

Los reiterados episodios que se producen en la ciudad, avalan ese pensamiento que muchos ciudadanos contemplan actualmente

"Estoy preocupado porque los vecinos de esta ciudad hemos perdido la libertad, ese sería el título para una nota periodística”, deslizó por lo bajo un conocido comerciante de nuestro medio, quien dio signos de agotamiento por los reiterados episodios delictivos de los que ha sido víctima.   Por su parte, una vecina que resultó víctima de un violento arrebato de su cartera a plena luz del día y frente al negocio de su marido, coincidió con la expresión anterior en estos términos: "No somos dueño de nada y las mujeres no podemos llevar una cartera o un bolso porque te lo roban, pero es increíble todo esto”. A esto vale considerar que en la última semana han acontecido casos de sustracción de bicicletas del tipo todo terreno. Uno de esos hechos tuvo lugar en el interior del Parque Miguel Lillo, otro en el camino costero frente a un parador turístico y el más reciente, en la esquina de avenida 59 y calle 26. Un ciclista que es habitué a pedalear por distintas zonas de la ciudad, reconoció que "da miedo salir a realizar ejercicios porque en cualquier momento aparece un delincuente armado y te sustrae la bicicleta”.   La falta de libertad para moverse por donde uno desee genera intranquilidad en los ciudadanos, más allá de algunas previsiones que cualquiera puede tomar, pero no poder caminar por un sector elegido, circular en bicicleta o colgar un bolso o una mochila, son parte de una realidad incontrastable.  Parece mentira que los ciudadanos tengan que modificar algunos hábitos o placeres por el avance de la inseguridad y para tratar de no exponerse tanto a ser víctima de un robo o un asalto en plena vía pública.  

Dato concreto A pesar que muchos no se han dado cuenta, hay un dato muy particular que manejan algunos vecinos en relación a que entre 600 y 800 kilogramos de hierro hay distribuidos en la actualidad en el radio de una manzana de Necochea. Esto es producto de las rejas de seguridad que se instalan frente a los domicilios, delante de una puerta o de una ventana. El número, tal vez, parezca un tanto extraño, pero bien vale mencionar que las rejas predominan en las viviendas y pueden estar pintadas de blanco, verdes, al igual que las plantas o negras, en la mayoría de los casos, pero lo cierto es que la cobertura está a la vista de cualquiera y procura alejar a los ladrones. La situación de la inseguridad ha llegado a un límite preocupante y hay gente que hasta se priva de disfrutar de una cena o de concurrir a algún espectáculo musical o teatral, porque teme que al regresar a su casa en horas de la noche se encuentre con la triste novedad con que delincuentes ingresaron a robar.  En algunos casos, hasta utilizan con más frecuencia el transporte público en lugar de sus automóviles particulares y caminan mucho menos por las calles, especialmente, en aquellas zonas donde la luz artificial es bastante ineficiente.

Acosado por los robos Marcos Testani tiene su empresa sobre las calles 86 y 39 del Barrio Norte, en cercanías a la ruta 86, y en tan sólo veinte días ha sufrido cuatro episodios de robo de alambre de tejido perimetral reglamentario, como solicita la Municipalidad de Necochea para habilitar de manera oficial este tipo de fábricas.  "Primero digo que perdimos la libertad; segundo, los delincuentes tienen nombre y apellido y son de público conocimiento, pero continúan en la calle y no debería suceder esto; tercero, la gente se está armando, lamentablemente, por la falta de respuestas de los tres poderes del Estado, encima, nos acosan con los impuestos y si uno deja de pagar nos tratan de ladrones”, aseveró contundentemente el empresario.  El crítico pensamiento de Testani es avalado por otros representantes del comercio, la industria y la producción local, quienes consideran que en este contexto social no hay inversión que tenga sentido. 

Medidas reales Esa postura se apoya en que, al menos, el Ejecutivo comunal debería brindar seguridad a cualquier tipo de emprendimiento que quiera desarrollarse en el distrito. No se solicita otra cosa, sólo que se tomen las medidas necesarias para que el ciudadano recupere la libertad.  En la semana que pasó, un audaz atraco perpetrado en pleno centro de la ciudad también puso de manifiesto la triste realidad que se vive. Una óptica fue desvalijada por malvivientes y vale la reflexión de un vecino del local comercial de la calle 57 al 2700. "Pensar que la abuela de esta chica (por Verónica Constantino) invirtió para abrir este negocio, donde seguro, puso todo su esfuerzo económico y en unos minutos los ladrones provocaron daño material y moral sin contemplaciones”, afirmó. /// 

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