Por la inseguridad, se generaliza en los barrios el reclamo de más iluminación

Por la inseguridad, se generaliza en los barrios el reclamo de más iluminación
Tras la queja efectuada por vecinos del barrio Fonavi, desde otros sectores sumaron sus voces señalando las falencias en materia de alumbrado público. Algunos califican la situación de su zona como “un desastre”.
La seguidilla de hechos de violencia e inseguridad que se vive en nuestra ciudad reavivó el reclamo de mejoras en el alumbrado público en distintos barrios juninenses, según pudo recabar este diario en un relevamiento con fomentistas y vecinos.

En efecto, el alumbrado público es deficiente en muchos lugares y eso, en los tiempos que corren, acrecienta el temor de quienes los habitan.

Los que tomaron la delantera y se unieron para pedir una respuesta al problema de la luz fueron las personas que habitan el barrio Fonavi 144, que aturdidos por el asesinato de Diego Villegas en la cuadra de su casa, en Sanabria 30, apuraron un petitorio solicitando mayor presencia policial y alguna salida para la oscuridad que reina en ese sitio durante la noche.

En términos concretos, se les reclamó a las autoridades municipales “mejor iluminación en la vía pública, poda de árboles y mayor celeridad de la Policía cuando es requerida por una urgencia, porque hay veces que se los llama y tardan una hora en venir”.

Distintas voces y un pedido común

Pero esa inquietud por la falta de luces se empezó a extender a otros sectores de Junín, según pudo comprobar ayer DEMOCRACIA.

“Estamos mal, hay calles que directamente permanecen en una oscuridad terrible. Por ejemplo, por 2 de Enero y Arias es un peligro pasar de noche, no porque la gente que viva ahí sea de mala reputación, sino porque para ellos mismos debe ser temible vivir en un lugar que es una boca de lobo”, comentó Sergio Newman, presidente de la sociedad de fomento del barrio Ricardo Rojas.

El dirigente dijo que la Municipalidad ya fue notificada de esa anomalía en varias ocasiones, desde el invierno de 2012, pero nada ha cambiado. Al mismo tiempo cuestionó la efectividad de la Federación de Sociedades de Fomento como canalizadora de inconvenientes. “Ir a las reuniones es gastar saliva y perder tiempo de gusto, porque se habla mucho y no se hace nada. No sé, es algo raro lo que ocurre, yo ya bajé los brazos”, expresó.

Más gráfica fue la representante del barrio Eusebio Marcilla, Alicia Risotto de Franco, quien calificó como “un desastre” la prestación que se le brinda a sus convecinos en materia de alumbrado público.

Risotto señaló que “en las calles de asfalto hay colgantes y la luz es muy poca, pero para el lado de la Ruta 7 hay una completa oscuridad. Por Francia, de Fusé a la ruta, y en Alsina, de Cervantes a Fusé, da escalofríos pasar”.

“Nos cansamos de pedir que nos arreglen este inconveniente, pero no pasa nada”, se quejó.

No menos traumático es el panorama en el barrio José Hernández. Mirta González, titular de la comisión fomentista, puntualizó que en calles Uruguay, San Lorenzo y Falucho y las inmediaciones del complejo Santa Paula “no hay luz”.

En Almirante Brown, la tesorera, Claudia Acuña, comentó que “hace un año teníamos varios postes que se estaban cayendo, por suerte cambiaron algunos, pero todavía quedan varios por arreglar”.

En tanto, un vecino que tiene un comercio en Bozzetti y Ameghino, relató que hace mucho tiempo que tiene la luminaria rota y a pesar de los reclamos, no la cambian. Y remarcó que son varias las farolas que están en las mismas condiciones.

Desde Villa del Parque señalaron que el alumbrado público está en la mayor parte del barrio, pero en los lugares donde falta, es muy costoso, porque son zonas en donde ni siquiera está el cableado. Faltarían luminarias sobre la calle Lartigau y en todo el sector este-sudeste del barrio.

Omar Ramallo, del barrio 5 de Septiembre, sostuvo que el servicio muestra algunas deficiencias. “Los postes se pudren porque no hay mantenimiento, y en lugar de cambiarlos, ponen las luminarias en las columnas por donde pasan los cables de las casas. Entonces alumbran las casas, pero no las calles. También pasa que hay muchachos que rompen los focos, pero el recambio, cuando lo solicitamos, tarda en venir. Y hay lugares en los que faltarían luces: la iluminación no es buena”.

En tanto, en Capilla de Loreto los habitantes aseguran que en algunos sectores la luminosidad en las calles es insuficiente.

Fidel Toledo, presidente de la sociedad de fomento, sostuvo que “faltaría en algunos sectores, porque hay colgantes en las esquinas y en el medio de las cuadras, pero resultan escasas. Hay partes en las que se ve muy poco”.

Más de la mitad del barrio Villa Ortega -entre Arias e Hipólito Yrigoyen- cuenta con luminarias colgantes. Allí los vecinos solicitan el recambio por columnas, porque es un sistema más seguro. No obstante, destacan que la iluminación nocturna “es buena”.

Betty Melcon, de Camino del Resero Norte, señaló que históricamente ese fue un área tranquila, pero desde hace un tiempo la situación cambió por completo.

“En los últimos meses hubo decenas de robos, y muchísimos más que no se denunciaron”, afirmó la mujer.

“No tenemos luz, ¿cuánto hace que lo estamos pidiendo?”, se pregunta Melcon.

Según relató, mantuvieron una reunión con las autoridades de seguridad: “Nos atendieron muy bien, nos prometieron cosas, pero no cumplieron nada. Casi nunca nos cruzamos un patrullero por acá”.

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