Las estaciones de servicio de Caleta Olivia no dan abasto en función de la demanda de combustible. Para colmo, en el Día de los Inocentes, esta ciudad inserta en una de las zonas de mayor producción petrolera del Golfo San Jorge, acusó ayer más de cinco horas de desabastecimiento total. Tras el restablecimiento de las naftas volvió el caos por llenar tanques generando extensas filas en los surtidores.
Voceros gubernamentales hablan de una suerte de psicosis colectiva y desde los sectores de comercialización se acusa a las operadoras de no aumentar los cupos para la venta.
Lo cierto es que ayer las naftas terminaron de agotarse a las 6 de la madrugada en la última boca de expendio que quedaba con alguna reserva.
Los camiones cisternas comenzaron a llegar recién cerca del mediodía, pero ese breve desabastecimiento total fue apenas un imponderable de una situación que ya lleva más de siete días, con interminables colas en las estaciones de servicios.
Lo sucedido es algo así como una enorme paradoja en la ciudad de El Gorosito, donde el crudo es su principal recurso y sostén económico, habida cuenta que aquí también está la terminal marítima en la que enormes buques tanques cargan millones de metros cúbicos del oro negro que va hacia las destilerías ubicadas en otros sitios del país y del extranjero.
Por ello resulta irónico que sea golpeada duramente por el impacto de una crisis de desabastecimiento, cuyos alcances aun no son claros.
¿SOLO UN SINDROME?
El presidente del Instituto de Energía de Santa Cruz, Juan Antonio Ferreiro, salió a escena para negar que exista desabastecimiento, sino que la caótica circunstancia que se vive en toda la provincia responde a un miedo generalizado que caló en la población a partir de una publicación de la agencias de noticias nacionales que días atrás anunciaron que habría problemas en la distribución de combustible.
A esto se suman los ecos de reciente conflicto por cuestiones de precio que tuvieron los estacioneros con YPF, hecho que habría motivado que un gran volumen de carburantes quedara almacenado. En Santa Cruz, esto hizo que el gobierno intimara a la operadora mediante carta documento para que liberara su stock de la playa de tanques de Río Gallegos, tras inspeccionar esas instalaciones.
Coincidentemente, la etapa de desabastecimiento se originó en medio del paro de los petroleros privados que tuvo sus coletazos en Comodoro Rivadavia y zona norte santacruceña.
Lo cierto es que la palabra oficial no habla en términos de desabastecimiento, sino de los perjuicios que trae el aumento de la demanda en las estaciones de servicios.
OTRAS LOCALIDADES
Como fuere, otras localidades como Río Gallegos, Comandante Luis Piedra Buena, Puerto Santa Cruz, Puerto San Julián como así también parajes como Tres Cerros, comparten el faltante como Caleta.
Por otra parte, la mirada de los estacioneros es un poco más complicada y de un trasfondo que sólo tendrá resolución con las operadoras. Los expendedores solicitan a las petroleras el refuerzo del cupo de entrega de combustible para afrontar el aumento de la demanda en época estival.
Asimismo, los responsables de las hidrocarburíferas que operan en esta provincia ya han remitido comunicados al gobierno negando cualquier maniobra de desabastecimiento, y todas coinciden en la desmesurada demanda de los últimos días como el principal escollo para la normalización de las ventas.
A modo de ejemplo, un responsable de la estación de servicio Petrobras ubicada en el centro caletense, señaló que los cupos que se le entregan desde la planta que esa empresa tiene en el puerto Caleta Paula son los normales, pero la alta demanda causa el vaciamiento de los surtidores.
Ayer, ya sobre el mediodía, cuando volvieron a aparecer los camiones cisternas, en Caleta la gente volvió masivamente a las estaciones a cargar “por las dudas”, a modo de aventar el irónico fantasma de una ciudad petrolera que desde hace días padece problemas de abastecimiento de combustible y por algunas horas se quedó sin una gota.
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