El cultivo del maíz tiene una relevancia extraordinaria en los sistemas productivos en los pequeños productores, ya que el mismo es utilizado como cultivo de renta, comercializando choclos y/o granos, para autoconsumo familiar o alimentación de todos sus animales.
Tal como sucedió con el cultivo del textil, el maíz comienza a transitar el mismo camino con el objetivo de mejorar los resultados obtenidos. La tecnología más promocionada por el Programa Agrícola Provincial es la siembra directa, y, en ese sentido, todos los cultivos pueden hacerse con esta tecnología, con la que se lograría aumentar y estabilizar los rendimientos, haciendo más seguras las cosechas, bajando los costos y conservando los recursos naturales del suelo.
El cultivo del maíz para los pequeños productores gradualmente está adoptando estas técnicas difundidas en el algodón, como los surcos estrechos, semillas de variedades de alto rendimiento y la siembra directa.
Además, este cultivo mencionado tiene la particularidad que se puede sembrar en dos épocas: meses de agosto a octubre y desde enero hasta febrero.
La segunda siembra se puede realizar inmediatamente después de la cosecha del cultivo del algodón, destruyendo los rastrojos previamente y el maíz posterior a su cosecha dejaría la cobertura necesaria para el próximo cultivo.
“Con la presencia de este cultivo en las chacras, garantizaríamos la alimentación de la granja como la suplementación de animales mayores -se destacó desde la cartera de la Producción y Ambiente-. Se fortalecería asimismo la diversificación productiva, generando distintas alternativas de ingresos al pequeño productor durante todo el año.
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