Fue en el marco de la investigación por la denuncia de un matrimonio que acusó a los efectivos de la Seccional 13 por graves irregularidades durante un operativo.
La investigación, que comenzó a instrumentarse ayer, apunta a esclarecer la veracidad de la denuncia presentada por la pareja y ya derivó en la separación administrativa de tres efectivos que habrían participado del irregular operativo, según informaron las autoridades.
"Recibimos la denuncia y ordenamos la separación administrativa del personal hasta que se complete la investigación", le dijo a Télam el jefe de la Policía, comisario Jorge Racedo.
Tal como anticipó EL SIGLO el martes, el hecho ocurrió durante la madrugada del último domingo, cuando Franco Massian (27) y Patricia Salas (24) fueron interceptados a la salida de un boliche de la Capital tucumana por policías de civil que se movilizaban en motos particulares. Según denunciaron, el muchacho recibió una golpiza por parte de los uniformados, que también manosearon a la joven y le pidieron que pague con favores sexuales la liberación de su pareja.
En la mañana de ayer, Lita Alberstein, secretaria de DD.HH. de la CTA Tucumán y dirigente del MST y el letrado Mario Poggio (Director del Observatorio Jurídico de la CTA), formalizaron una presentación por escrito ante el Ministerio de Seguridad pidiendo la separación del personal que participó del incidente del irregular operativo policial.
"Para mañana (por hoy) está prevista una marcha en reclamo del esclarecimiento del caso en la Casa de Tucumán de Capital Federal", adelantó Alberstein en diálogo con EL SIGLO.
Sobre la investigación, Poggio explicó: "Es como si nunca hubieran pisado loa comisaría. No están asentado el procedimiento". Ahora, resta que se concreten una serie de medidas judiciales, entre las que se encuentra una rueda de reconocimiento con testigos y el secuestro del libro de guardia.
Mientras tanto, desde la Policía trascendió que se está llevando a cabo una investigación administrativa interna para establecer responsabilidades en el caso, que cobró una fuerte repercusión nacional en los últimos días, tras la publicación de la noticia en nuestro diario.
Una pesadilla
De acuerdo a la denuncia formulada por Massian y Soria, el domingo, cerca de las 3.30, los uniformados les cortaron el paso cuando la pareja se encontraba a bordo de su vehículo en un pasaje ubicado entre las calles Amador Lucero y Chiclana.
"Veníamos en mi auto cuando los policías nos interceptaron. Nos pidieron que bajemos. Decían que nosotros estábamos haciendo picadas. Yo les pedí que esperaran un momento, porque el auto tiene inconvenientes mecánicos para cortar el contacto del arranque", explicó Franco a este diario.
En ese instante, arribó al lugar un patrullero, en que el muchacho fue llevado por la fuerza a la comisaría Trece. Mientras, su pareja fue retenida en el lugar donde se estaba desarrollando el irregular procedimiento policial.
"Quedate piola que vamos a arreglar con la flaca, me dijeron. Yo estaba desesperado. Entonces, me tiraron al piso y comenzaron a golpearme", recordó Franco. "Me decían que me iban a hacer una causa por cualquier cosa", agregó.
Mientras tanto, Patricia vivía una situación terrible. "Me subieron al auto y comenzaron a dar vueltas. Me dijeron que si quería que liberaran a mi marido, ya sabía cómo tenía que pagarles. Me manosearon y me golpearon", contó la muchacha.
En medio de esa dramática situación, uno de los uniformados recibió por radio instrucciones para que se dirigieran hasta la base de la Trece.
Patricia llegó a la sede policial en el momento en que Franco era sometido a una terrible golpiza. Entonces, se abalanzó sobre él para detener la agresión de los uniformados.
"También en la comisaría insistían con llevarme a un cuarto. Me amenazaron constantemente y me golpearon", manifestó Patricia en diálogo con EL SIGLO.
Según consta en la denuncia, los efectivos se apoderaron de la billetera del muchacho y de los celulares de ambos. De esta manera, se contactaron con los padres de Franco, quienes llegaron a la comisaría momentos después.
"A mis padres les pidieron una coima de mil pesos, también se quedaron con mi plata (1.200 pesos) y nuestro teléfonos", dijo Franco, y agregó: "Cuando nos íbamos nos dijeron que tuviéramos cuidado, porque tenían nuestros números de teléfono".
Luego, cuando quisieron radicar la denuncia en la misma sede policial, se toparon con la negativa del personal de guardia.
"La causa fue caratulada como abuso sexual simple, privación ilegítima de la libertad, apremios ilegales, incumplimiento de deberes de funcionario público y robo", informó Poggio a este diario.
Comentá la nota