La mayor demostración de fe de la región partirá a las 17 bajo el lema “Madre, envíanos a ser discípulos en todos los pueblos”. Tras una recorrida de 90 kilómetros, concluirá mañana a las 19 en el santuario de La Loma en Paraná.
A lo largo de los 90 kilómetros y más de 24 horas de marcha, se van sumando peregrinos en lo que constituye una de las demostraciones de fe más grande de la región.
La iniciativa surgió de dos jóvenes pertenecientes al Movimiento Apostólico de Schoenstatt, Jorge Quiroz y Amelio Rodríguez, quienes emprendieron ese recorrido por primera vez, en octubre de 1983, no imaginaron que aquel deseo y promesa a la Virgen iba a convertirse en una peregrinación masiva, en la participa gente de todas las edades.
Cada año, en vísperas del Día de la Madre, la movilización de fieles de las distintas parroquias, seminaristas, sacerdotes y religiosos, personas de movimientos eclesiales ofrecen una experiencia viva de la Iglesia que camina. Es sobretodo un gesto de gran esfuerzo, sacrificio y de superación de las dificultades, para los peregrinos.
Como es habitual, habrá paradas para el descanso de los peregrinos: la primera será en el cruce de las ruta 126 y 127; la segunda en Cerrito, donde se iniciaba la Marcha de las Antorchas; luego siguen en El Palenque, La Picada, Sauce Montrull y finalmente el Parque Industrial.
Con el paso del tiempo, la peregrinación creció en participación y convocatoria, y reúne a unas 20.000 personas, habitualmente.
En cuanto a las recomendaciones, se pide a los peregrinos que atiendan los consejos dados en cada parroquia. Entre ellos, vestir ropa holgada y clara, llevar gorra y abrigo para la noche, además de una bolsa de plástico ante caso de lluvia.
Las mochilas deben estar identificadas con nombre y apellido, comunidad a la que pertenece y grupo sanguíneo, entre otros datos de interés.
Con el lema "Madre,envíanos a ser discípulos en todos los pueblos", una vez se hará la peregrinación más importante para la fe católica.
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