Familiares, amigos, vecinos, ciudadanos, todos congregados para despedir a Gastón Bustamante, el nene de 12 años brutalmente asesinado este lunes por la mañana en su vivienda de calle 27 entre 46 y 48, cuando estaban robando su casa.
Se recordará su sonrisa, su juventud, sus ganas de jugar al fútbol. Era arquero y el viernes estaba por viajar a Mar del Plata junto a sus compañeros de la escuela, el Instituto Principito. Él iba a sexto grado, tenía muchos amigos, mucha gente lo quería.
Por eso miles de personas a pie y una larga fila de autos que se extendió unas 30 cuadras por la avenida 26 acompañaron el traslado del féretro hasta el cementerio municipal de la ciudad balnearia. Pasadas las 11, los padres y los cinco hermanos de Gastón continuaban cerca del nicho en el que fueron depositados los restos del chiquito asesinado.
Gastón estaba solo este lunes por la mañana cuando ladrones entraron a su casa. Su mamá había salido a hacer unas compras. Cuando llegó, lo encontró en el piso de su habitación, con un golpe en la cara y una media a su alrededor. Lo habían estrangulado porque supuestamente los habría reconocido. Una historia que conmocionó a todo un país.
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