Un 24 de septiembre de 1943 Parques Nacionales autorizó la construcción del Hotel Ruca Malen. Fue cita obligada de familias aristocráticas argentinas y de turistas de diversos países del mundo. El té de la tarde, servido por mozos de impecable smoking y guantes blancos, era una tradición ineludible llegada la "five o´clock".
Junto con el Hotel Correntoso y el Llao LLao fueron protagonistas del sueño de la "Suiza Argentina" como llamaba a este región del Nahuel Huapi Exequiel Bustillo.
Finalizada su construcción abrió sus puertas bajo la administración de Jorge Guenaga, concretándose el sueño de recibir a ilustres turistas de todo el mundo, en un entorno maravilloso y a orillas del imponente Lago Correntoso.
Parques le destinó una superficie de 22.302 metros cuadrados y se encomendó al ing. José Eduardo Mignacco la mensura que quedó registada en los archivos de esta dependencia.
Este hotel se construyó bajo un régimen promovido por Parques Nacionales, ofreciendo fracciones de tierras en venta para la construcción de emprendimientos turísticos. La construcción original se planificó en tres edificios independientes, los cuales contaban con una superficie cubierta total de 1.358 m2.
De la mano del arquitecto Alejandro Bustillo
El primero, bajo el proyecto del arquitecto Alejandro Bustillo, comprendía los dormitorios, que en dos plantas distribuían siete habitaciones en planta baja y nueve en la planta alta.
Estas contaban con baños privados, construcción interna de mampostería, piso de granito, con fina grifería y artefactos; contaba con calefacción por radiadores, asistidos por caldera, lo que significaba todo un adelanto para la época y el lugar donde se encuentra construido.
El segundo edificio, situado al centro, era utilizado como administración, y dormitorios para el personal de servicio en planta alta. El restante comprendía el área de comedor-cocina y estar-lectura, con grandes ventanales que permitían una hermosa vista del lago Correntoso. En la planta alta se encontraban las dependencias para el encargado.
Un lugar exclusivo e incomparable
Disponía de muelle propio, desde donde partían las excursiones de pesca y recreación por el lago. Contaba con grupo electrógeno que proveía de energía eléctrica al hotel.
El agua se toma de una pequeña represa construida para tal fin, que se encuentra ubicada a unos trescientos metros río arriba.
Habilitado durante la temporada estival -Noviembre a Abril- fue testigo del descanso de familias aristocráticas y de turistas de diversos países del mundo que se deslumbraban con las bellezas naturales que el entorno ofrece.
Fueron ampliados, posteriormente, los edificios de administración y de servicios (comedor-estar) habilitándose nuevos dormitorios, lo que aumentó su capacidad hotelera.
La época de mayor esplendor
Durante las décadas del ´50 y ´60 alcanza su mayor esplendor, en 1955 el Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación, edita un folleto publicitario de “Los Hoteles en los Parques Nacionales”.
En él describía:”...en la parte norte del Lago Correntoso, en el desagüe del Lago Espejo Chico, el Hotel Ruca Malén con sus varios cuerpos de edificación separados entre sí, levanta la estructura de troncos y madera, destacándose a la vera del Circuito Grande como un motivo del agreste paisaje”.
“Lugar ideal para aquellos que buscan descanso espiritual en íntima comunidad con la naturaleza, ofrece las comodidades de un moderno establecimiento, pudiendo albergar setenta y cuatro personas”.
“En tres de sus pabellones se ubican treinta y siete habitaciones que cuentan con baños privados y semi-privados, provistos de servicios de calefacción y agua caliente, y su comedor tiene capacidad para ciento cincuenta personas”.
“Los amantes de la pesca encuentran en los alrededores del hotel, muchos lugares donde practicar este deporte, y aquellos que prefieren realizar excursiones a caballo encuentran infinidad de sendas que internándose en el centenario bosque los conducen a otros tantos rincones, desde los cuales les es dable admirar la serena belleza del paisaje”.
Todo fresco y casero
Las familias vecinas del lugar (Torres, Quintupuray y Matuz) producían productos caseros (dulces, leche, queso, manteca, etc...) que eran muy requeridos por los huéspedes quienes buscaban consumir productos naturales y regionales tan afamados.
Pero toda época de gloria tiene su decadencia, y el Hotel Ruca Malén de reconocido prestigio internacional, no pudo superar la crisis en que quedó inmerso.
El hotel cambió varias veces de concesionarios, y tras varios fracasos consecutivos, fue adquirido nuevamente por Parques Nacionales que lo volvió a otorgarlo en concesión en forma directa. Luego lo puso en venta y pasó a manos privadas.
Siendo propiedad de Antonio Koloszic, y ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo por la deuda asumida, fue rematado en un juicio ejecutivo realizado por el Banco Roca, adquiriéndolo, en ese remate judicial, la Sra. Josefina Rosa García, mediante la oferta de su apoderado el abogado roquense Rubén Gofman.
Luego pasó a ser propiedad del Instituto de Seguridad Social de Neuquen, cuyo Consejo de Administración aprobó su compra3 por un total de $ 700.000, entregándose $200.000 de anticipo y cinco cuotas mensuales consecutivas de $ 100.000 cada una.
Luego de una frustrada licitación al grupo Eurnekian en el 2007, la propiedad volvió a manos del ISSN en el 2010.
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