Una cifra que ronda los 500 mil pesos en efectivo y joyas por un valor aún no determinado fue el botín con que se alzaron delincuentes que ingresaron por el techo de una vivienda particular en el barrio Yapeyú de Sáenz Peña.
Los maleantes actuaron a plena luz del día, pues las pesquisas estiman que el ingreso al interior de la vivienda habría sido entre las 8 y las 10.30. Para lograr su cometido, los sujetos habrían subido por una verja de una casa lindante, por calle 21, y una vez en el lugar levantaron el techo de chapa, rompieron el cielo raso de yeso y quedaron a un paso de la caja fuerte.
Evidentemente los delincuentes contaban con información precisa y sabían lo que buscaban, por lo que se especula con la existencia de un entregador que conocía no sólo la buena cantidad de dinero guardado sino el lugar exacto donde se hallaba.
La dueña de casa no estaba presente, habida cuenta su actividad en el rubro gastronómico que despliega en la tradicional confitería de calle San Martín (12) y 25 de Mayo (11), donde fue para cumplir su actividad habitual. Al regresar a su domicilio se encontró con un cuadro inesperado: un boquete en el techo, la caja fuerte violentada y el faltante de dinero y joyas.
Las primeras pistas
Aún conmocionada por lo sucedido, la mujer damnificada relató a la policía detalles que puedan aportar algunas pistas. De inmediato personal de Investigaciones inició las tareas y logró entrevistar a una persona que desarrolló trabajos de mantenimiento hace poco más de un mes.
Aparentemente fue contratado para cumplir tareas en la vivienda, y a su vez otras personas lo acompañaron. Esta es una de las pistas, aunque también se analizan otras que fueron apareciendo en la investigación. Mientras tanto, personal de Gabinete Científico del Poder Judicial tomó huellas dactilares del lugar.
El detalle recogido permitió establecer que por lo menos actuaron dos personas de contextura física pequeña, teniendo en cuenta que el boquete en el techo no era superior a los 40 centímetros. Una vez en el interior, forzaron la puerta de la caja fuerte y utilizaron una amoladora para terminar de violentarla, apoderándose de la abultada suma.
Las primeras estimaciones dan cuenta de una cifra cercana a los 500 mil pesos en efectivo, discriminados en pesos argentinos y moneda extranjera que serían el ahorro de toda la vida. Además, los delincuentes se apropiaron de joyas por un valor no establecido.
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