Ingenieros puntanos fabricarán dispositivos para ciegos y sordos

Ingenieros puntanos fabricarán dispositivos para ciegos y sordos
La idea surgió porque un amigo del grupo tiene una afección que le hizo perder progresivamente la vista.
En tiempos en que la combinación de la realización laboral, el placer y los valores no es una opción para muchos, un grupo de tres ingenieros puntanos desafía la época y apuesta a generar su propia empresa de dispositivos para personas ciegas y sordas, con la fabricación y puesta en el mercado de un medidor de nivel líquido y una “alerta vibrante” que sirve para, por ejemplo, dar aviso de un timbre. Los aparatos están en una fase de prototipo y estarán disponibles a principio de 2013. El proyecto surgió a partir de un caso cercano de ceguera progresiva que afectó a un amigo de uno de los jóvenes.

Todo empezó cuando a "Quique", estudiante de psicología y amigo de Guillermo Becerra, de 34 años y a punto de recibirse de ingeniero electromecánico en la Fices, le diagnosticaron retinitis fragmentaria -una afección que degenera progresivamente la retina del ojo- lo que fue dejándolo ciego de a poco.

“Quique prácticamente ya no ve nada, está por recibirse de psicólogo. Por su problema una vez se me ocurrió hacerle un magnificador para que pudiera ampliar el tamaño de los textos con una lupa y una cámara de circuito cerrado conectada a un televisor, fue la primera idea”, señaló Becerra, quien al enterarse de los créditos que el Gobierno comenzó a entregar en febrero a través del Programa Nuevas Empresas de Jóvenes Sanluiseños, convocó a Federico Romero y Ariel Coman, amigos y compañeros de la universidad para conformar su propia empresa tiflotecnología, que más tarde bautizaron como Iindar.

A partir de la decisión de concretar la idea y solicitar el crédito, que les exigió realizar un estudio de mercado exhaustivo, fue que se enteraron que en la Argentina existen alrededor de dos millones de personas que padecen alguna disfunción visual y auditiva, mientras que en la Zona de Cuyo hay unas 140 mil. Otro de los datos a los que accedieron con su indagación es que en el país no hay ninguna industria que produzca ese tipo de tecnología de apoyo que permite mejorar la integración social.

“Encuestamos a personas con discapacidad que nos sugería de acuerdo a sus necesidades, es un grupo que se reúne a jugar al ajedrez en la Biblioteca de la Policía que está en la calle 25 de Mayo. También consultamos en el Programa de Capacidades Diferentes, donde nos informaron que había necesidad de dispositivos para sordos”, explicó Romero y dijo que el primer prototipo de la “alerta vibrante” será el de características más básicas y que con el tiempo lo mejorarán, lo que al principio posibilitará adquirir el aparato a un precio más accesible, a menos de 400 pesos. Junto con el medidor de nivel de líquido (las personas ciegas palpan con el dedo si un vaso está lleno, lo que genera un problema cuando se trata de agua caliente), en una primera etapa producirán unos sesenta artefactos.

“Según la información que recabamos para el estudio de mercado, este proyecto es innovador en la provincia y en el país, no hemos encontrado nada parecido. Sí existen en el exterior, pero hay que mandar a pedirlos y salen más caros. La industria nacional está más relegada en este tipo de desarrollo”, aseguró Coman, el tercer integrante del equipo de ingenieros que con sus conocimientos y voluntad, contribuirán a mejorar el estilo de vida de mucha gente que en la actualidad depende de otras para manejarse cotidianamente.

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