Para el especialista en urbanismo, la manzana del Banco de Córdoba, el Centro Cívico y la nueva Terminal van a hacer colapsar el tránsito en el casco céntrico. “La Catedral quedará empequeñecida”, asegura.
“Los inconvenientes en todo lo que será movilidad urbana y la congestión que estas obras van a provocar son de una dimensión extraordinaria”, describió Montenegro mostrando los datos de un estudio que realizó en su cátedra y que habla de una afluencia de entre cinco mil y siete mil personas entrando y saliendo todos los días de la manzana del Banco de Córdoba. Esto se calculó con torres de 130 y 100 pisos (ahora se estaría pensando en bajarlas a la mitad), sin incluir las obras en la nueva Casa de Gobierno ni en la Terminal, algo que, según el arquitecto, multiplicará varias veces la generación de tráfico.
“Estimamos que un 40 por ciento de la gente que se incorporará al casco céntrico de Córdoba llegará en transporte público o caminando, pero el resto, indefectiblemente, lo hará en auto, congestionando calles que no tienen más de nueve metros de ancho”, lamentó Montenegro.
– Cuando los tres proyectos estén listos, ¿cerramos el centro?
– Es simple, no tenemos una infraestructura vial acorde a semejantes mega emprendimientos. Hay que pensar en más cloacas también. Las obras viales deben ir en paralelo y el transporte público debe funcionar bien. El subte ayudaría, pero ya tendría que estar terminado. También el ferrourbano, pero no sólo para unir Alta Córdoba con Rodríguez del Busto. Evidentemente todos estos estudios previos no están hechos en la profundidad que corresponden.
Patrimonio. Mientras el proyecto del Banco de Córdoba espera la decisión de la Comisión Nacional de Museos –que reporta a la Conaplu, el órgano responsable del patrimonio mundial–, Montenegro ya advierte que de concretarse tal y como está previsto en el proyecto presentado en primera instancia, la Manzana Jesuítica podría perder la condición de Patrimonio de la Humanidad. “Todo el casco céntrico, pero especialmente la Catedral y los viejos edificios de la zona de la Plaza San Martín, van a quedar empequeñecidos y empobrecidos por la altura de las torres, se hagan de 70 ó de 130 metros”, aclaró.
En efecto, por ordenanza, en ese sector, la altura permitida no puede ser superior a 21 metros, “que es la que fija el campanario de la Catedral”, explicó.
– Pero hay dos o tres edificios más altos en la zona.
– Es cierto, pero no de la dimensión de lo que se pretende hacer. Córdoba es la única ciudad de la Argentina que tiene un patrimonio arquitectónico tan rico. Ni Buenos Aires, ni Salta, ni Jujuy ostentan un centro histórico como el cordobés. Si bien es mucho más pequeño que el de México, Quito o Lima, por ejemplo, debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para preservarlo en las 40 manzanas del centro.
– ¿No más “torres ángelas” en la ciudad?
– No soy un fundamentalista. Yo sí estoy de acuerdo con las grandes alturas en todo lo que es la ribera del río Suquía y en la zona de La Cañada, donde los espacios son otros y las vías de acceso y egreso mucho más importantes. Pero no en callecitas de la época de la colonia y mucho menos a apenas 100 metros de un patrimonio como es la Catedral o cualquiera de los antiguos edificios de la zona.
– ¿Considera que se han escuchado todas las voces?
– El Estado y las empresas privadas ya hablaron. Una de estas partes busca realizar sus proyectos y, la otra, obtener ganancias en el menor tiempo posible, lo entiendo. Pero falta que opinen dos protagonistas fundamentales en esto: por un lado, el saber, los profesionales de la Universidad, de los centros de estudios especiales en patrimonio, en medioambiente, en desarrollo urbano o en movilidad urbana, por ejemplo. Hay mucha gente muy capaz. Por otro lado, la comunidad tienen derecho a decir algo. Se trata de terrenos públicos, de los que todos somos dueños de una pequeña parte y deberíamos tener la posibilidad de opinar a cerca de lo que se hará allí.
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Proyectos altos, calles angostas
Concurso. El Banco de Córdoba lanzó hace dos años un concurso de ideas para la construcción de un complejo inmobiliario y comercial en la manzana entre San Jerónimo, Ituzaingó, Entre Ríos y Buenos Aires. Se presentaron 60 proyectos y ganó el desarrollado por el estudio cordobés AFT Arquitectos.
Movimiento. La manzana está rodeada de calles de 9 m de ancho. Los dos edificios de departamentos planteados (además de otras obras) superan los 100 m y movilizarían hasta 7 mil personas por día.
Además. A esto hay que sumar todo el movimiento que generarán las obras del nuevo Centro Cívico y de la ampliación de la terminal de ómnibus.
Alturas. Además, en la zona sólo se pueden levantar torres de hasta 21 m (la altura de la Catedral).
Bajo el suelo. Es clave para el complejo la habilitación para la construcción de 600 cocheras ubicadas en dos subsuelos, algo que está vedado en las 41 manzanas que conforman el caso céntrico.
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